8 noviembre 2016 Acción, Análisis, Aventura, PS4, RPG, sandbox

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Si dijera que Dragon Quest: Builders es uno de los mejores títulos que he tenido ocasión de probar a lo largo de 2016, ¿pondría en duda seriamente mi credibilidad? Tras todo este tiempo, muchos han sido los medios que se han hecho eco de este spin-off dentro de una de las franquicias más queridas. Decenas de análisis se han vertido ya sobre un producto vejado, en cierta manera, por el público general, pero que ha encontrado en cierto sector de los críticos una acogida cálida.

Es difícil de creer y de entender, especialmente por la mecánica que sustenta. Sin embargo, sólo hacen falta diez minutos para darse cuenta de que las aspiraciones de Dragon Quest: Builders no son las mismas que otros videojuegos ‘similares’. Su sino no es quedarse en la edificación sin más, sin justificación, teniendo por delante un mundo infinito y sin vida al que enfrentarnos día tras día.

En Builders, el peso argumental gira en torno al proceso de construcción, y ambas van juntas a lo largo de los diferentes niveles que componen el título. Bien es verdad que nos puede resultar familiar si hemos probado alguno de los títulos precedentes, pero Builders sabe imponer su propio selló de distinción y calidad, ofreciéndonos una de las aventuras más suaves y cómodas que hayamos podido probar en este cuarto del año.

Si sois seguidores de Dragon Quest, este título os resultará ciertamente agridulce. Es verdad que esconde algún que otro guiño a los símbolos más icónicos de la saga, pero su jugabilidad es tan diferente al estilo general que puede resultar molesta. Aún así, tanto su argumento como todo lo que lo envuelve rezuma la esencia de Dragon Quest.

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Dragon Quest: Builders es una de esas sorpresas que se esconden en cada generación. Es posible que el estilo artístico empleado, su recurrente uso de chibis o, simplemente, la mecánica que parece utilizar eche para atrás a más de uno. Sinceramente, lo lamento por ellos.

Si vamos con la mente abierta y sin tratar de caer en símiles, Dragon Quest: Builders tiene muchísima magia y, especialmente, una buena cantidad de horas de juego por delante.

Apartado Técnico

Dragon Quest: Builders mantiene un estilo visual muy similar al visto en la franquicia, y al que todos estamos acostumbrados. La técnica cell-shading viene remarcada aquí por una bonita digitalización que le sienta de maravilla, con entornos perfectamente modelados y ajustados para las características del título. Es agradable de ver, exageradamente colorido, lleno tanto de criaturas como de flora. Los elementos del escenario, además, expresan enormemente el cuidado con el que está desarrollado este spin-off, con los reflejos característicos del agua o el suave paso del día a la noche.

Dragon Quest: Builders está estructurado en cinco niveles

Dragon Quest: Builders está estructurado en cinco niveles, cada uno de ellos completamente diferente de los anteriores y en los que experimentaremos mecánicas que nada tienen que ver con lo que nos hayan enseñado. Hay un modo extra, llamado ‘Terra Incognita’, que trataremos en su respectivo apartado.

Los niveles son independientes, y pueden jugarse con personajes completamente diferentes en cada ocasión, de tal manera que no quedaremos atados a una sola partida si queremos repetir una zona.

En cada fase, nos enfrentaremos a una situación complicada que asola la tierra a la que lleguemos. Bien podemos encontrar que hay veneno en el agua de los lagos o que ‘algo’ destruye a las poblaciones para impedirlas crecer. En cualquier caso, nuestra tarea será terminar con aquello que obstruye el mundo y devolverle el color que un día tuvo. Además, al finalizar cada nivel, contaremos con una serie de objetivos fijos que realizar, cuya dificultad va en aumento dependiendo de la fase que estemos completando.

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A través de cada escenario, contaremos con un séquito de aliados y personajes que nos ayudarán en nuestra epopeya. Al principio, ellos nos darán misiones básicas para aumentar las habitaciones de nuestra ciudad, crear murallas o habitaciones específicas para cada uno. La primera sensación que se tiene es que el juego se enfoca demasiado en la construcción. Más tarde, podremos acceder a otro tipo de misiones secundarias, como rescatar a una mujer de una fortaleza o crear bombas. En cualquier caso, durante algunas misiones, ciertos aliados podran acompañarnos.

La inteligencia de los aliados es bastante acertada

La inteligencia de los aliados es bastante acertada. Se mantendrán cerca la mayor parte del tiempo y arremeterán contra enemigos cercanos que estén cerca de su punto de visión. En algunos casos, incluso buscarán terminar con cualquier rival que esté cerca de la ciudad, incluso aunque nosotros no hayamos tenido ocasión de verlo aún.

Además, sus personalidades están bien trabajadas y definidas. Es evidente que no podemos obviar cierto cliché, pero, a diferencia de otras aventuras, estos personajes mantienen estructuras ya conocidas con ciertas sorpresas. Reaccionarán a nuestros diálogos y a nuestras construcciones, cediéndonos a veces planos de edificios que podremos construir para su uso y disfrute. Dependiendo del trabajo que hagamos a la hora de edificar sus parcelas, cambiarán en cuanto a su comportamiento (o tal vez no: depende del personaje).

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En cuanto a los enemigos, los iremos encontrando aleatoriamente a lo largo de los diferentes territorios. Durante el día, podremos recolectar determinados objetos de ellos que nos servirán para la creación de útiles y enseres. Por la noche, las cosas se tornan un poco peligrosas, pues aparecen bichos más poderosos que, incluso, pueden derribar las paredes de nuestra ciudad. Estas criaturas nos pondrán en aprietos incluso al avanzar en la aventura, pues su campo de visión es superior al de los enemigos diurnos, de tal manera que nos pueden acorralar cuatro o cinco en pocos segundos. Afortunadamente, para movernos por la noche podremos usar las antorchas, que iluminarán una buena zona alrededor mientras las llevemos en la mano.

Los enemigos siempre atacarán por la misma dirección

Independientemente del momento del día, los enemigos no cesarán de atacar las murallas de la ciudad mientras nos encontremos en el mismo ‘plano’ que la propia ciudad, lo que llamamos ‘horda’. Por fortuna, siempre atacarán por la misma dirección (debidamente señalizado por el propio juego mediante un panel de madera), pero nos podremos encontrar alguna que otra sorpresa. Los jefes finales de cada son especialmente complicados, y cada uno posee una mecánica diferente que hay que aprender durante el combate. Ojo: si no vamos preparados con la equipación y/o objetos adecuados, perderemos sin remedio.

La mano de Akira Toriyama vuelve a sentirse por todas partes, tanto en el propio protagonista (personalizable, pudiendo incluso elegir su género) como en los compañeros, enemigos, personajes neutrales… Realmente, Dragon Quest está perfectamente representado en Builders. El rendimiento, además, es exquisito.

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Dragon Quest: Builders tiene un estilo donde la construcción es un pilar, pero no el único sobre el que se sustenta. A pesar de que todo está enfocado en esa dirección, también tiene un buen sistema de combate (Evidentemente, adaptado al estilo del título) y una cantidad considerable de misiones. Teniendo en cuenta que son cinco capítulos, el juego promete más de 25-30 horas, sin contar ‘Terra Incognita’.

Jugabilidad

A pesar de tener otro tipo de mecánicas, Dragon Quest: Builders destaca en dos aspectos, las batallas y las construcciones.

Las batallas estarán limitadas por el nivel en el que estemos y por nuestra equipación. Espadas y mazos se manejan de diferente manera, y es conveniente llevar encima siempre armadura junto al escudo. A medida que recorramos los primeros niveles, ganaremos habilidades que nos serán de utilidad para pelear con las criaturas de este Dragon Quest. Y, por muy preparados que vayamos, las noches son un caos imposible (como se junten un par de magos negros y unas quimeras, no duraremos nada).

En Builders, se premia la exploración

En el modo construcción, tendremos a nuestra disposición una mesa de trabajo en la que crear diferentes objetos. En dicha mesa de trabajo, veremos lo que nos hace falta para recrear un objeto en cuestión. Y sólo si ya hemos hallado el mineral o el recurso necesario, se nos enseñará qué podemos hacer con dicho objeto. En el caso de que tengamos todos los objetos, podremos crear el objeto automáticamente.

Dragon Quest: Builders premia la exploración, y sólo recorriendo los niveles, podremos encontrar todos los objetos que nos hagan falta para construir.

En cada escenario, no tendremos todos los objetos disponibles. Hay algunos que no se desbloquearán hasta que pasemos las siguientes fases. Unos podremos encontrarlos; otros, nos los darán los propios compañeros si completamos misiones para ellos.

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Además de lo normal que podremos construir, como bloques, revestimientos para paredes o muebles, podremos cocinar, crear armaduras, adornos o carteles para cada habitación.

Las salas cambiarán en cuanto a su nomenclatura dependiendo de lo que pongamos dentro. Como mínimo, para ser considerada ‘sala vacía’, tendremos que poner un foco de luz, una puerta y situar las paredes a dos de altura del suelo. Si le añadimos una cama, la convertiremos en dormitorio. A partir de ahí, el mundo de posibilidades se abre enormemente.

Tendremos techos, diferentes materiales como el carbón o el rubí, adornos como armaduras decorativas o jarrones, diferentes tipos de muros, un sinfín de accesorios… Realmente, Dragon Quest: Builders es gratificante a la hora de construir.

El control es sencillo e intuitivo

Los dos primeros niveles funcionan a modo de tutorial, y nos enseñarán los controles más básicos. Aprenderemos a poner bloques, a apuntar hacia abajo o hacia arriba (muy útil al construir o cuando enfrentemos enemigos a diferente altura), derribar varios bloques a la vez o decorar toda una pared con un sólo objeto. Por primera vez en un juego como este, la tierra es útil.

El control es sencillo e intuitivo. Además de un botón para ‘colocar’ bloques y otro para atacar, tendremos un menú en el que podremos cambiarnos los accesorios, las armas o consultarla lista de recetas disponibles hasta el momento.

Hasta el nivel 5, a pesar de terminarse el tutorial como tal, seguiremos aprendiendo y desbloqueando cosas nuevas. Si no llegamos a la última parte de la aventura y argumento, no podremos exprimir en su totalidad el modo construcción.

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Y, además de los objetivos y la historia, ¿qué otro aliciente tiene el terminar la aventura principal al 100%? Pues, cada vez que terminemos una fase y completemos un objetivo, se nos abrirán más posibilidades a la hora de adentrarnos en el modo ‘infinito’: Terra Incognita.

Terra Incognita, el modo libre

Es aquí donde podremos aplicar lo aprendido y desbloqueado en los cinco niveles principales. El modo Terra Incognita es el modo en el que no tendremos límites, ni barreras, ni una historia que continuar. Además, es donde conviven el ‘modo offline’ con un online bastante discreto. Vayamos por partes.

En Terra Incognita, tendremos un territorio por explorar bastante amplio, con todos los minerales y objetos existentes en el juego. Nos darán, además, una mesa de trabajo y una habitación básica (como dijimos antes: cama, antorcha, bloques hasta dos alturas, puerta) para poder comenzar la partida.

Dentro de este escenario, no encontraremos ni criaturas ni enemigos, ni siquiera por la noche. Para enfrentarnos a alguno, y conseguir los convenientes objetos, deberemos visitar Terra Australis, Terra Borealis, Terra Orientalis y Terra Occidentalis, enormes islas lejanas donde sí aparecen enemigos, o Terra Gladiatora, un islote donde nos enfrentaremos a hordas de fuertes rivales. Visitar un lugar u otro conlleva sus riesgos, pero si hemos aprendido a dominar el sistema de combate y vamos bien equipados, podremos enfrentar todos los lugares.

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En Terra Incognita, además, recibiremos la visita de personajes perdidos que se unirán a nuestra ciudad. Podremos usarlos para viajar a Terra Australis y contar con apoyo de combate, pero ninguno de ellos podrá seguirnos hasta Terra Gladiatora. También, nos pedirán que les construyamos habitaciones privadas o determinados edificios.

Hay dos secciones más a destacar dentro de Terra Incognita. Hay dos recuadros dentro del escenario (zonas bastante amplias) que servirán para comunicarse con otros jugadores ‘online’, y compartir tanto mensajes in-game como construcciones. También existe la posibilidad de invocar construcciones aleatorias para aplicarlas en nuestro mundo.

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No existe posibilidad de interacción directa con jugadores reales. Si es verdad que veremos a otros personajes pulular por las islas y, teniendo en cuenta que en algunas partes se van generando casas, mesas de trabajo o similares, hay una sensación bastante realista de convivir con otros personajes. Pero, realmente, con los únicos que compartiremos espacio real es con NPCs. Un símil sería la franquicia Los Sims, donde compartimos casas y personajes, pero no espacio.

Conclusión

Dragon Quest: Builders es un título muy entretenido, con mecánicas propias, un sistema de combate decentemente apropiado para el título que es y una enorme cantidad de objetos de construcción. Una vez hayamos superado los cinco primeros niveles, tendremos Terra Incognita donde podremos desatar por completo nuestra imaginación.

La historia es modesta, pero bastante entretenida. Los personajes acompañan y llevarán el peso de la trama. Algunos nos gustarán menos y otros más, creando instantáneamente una conexión con nosotros (Ay, Pam, lo nuestro podría haber sido eterno). Todos ellos son relevantes por algo y nos ofrecerán grandes momentos.

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Cada nivel es un mundo en si mismo y estaremos constantemente aprendiendo mecánicas nuevas en cada escenario. Además, nos enfrentaremos a diferentes problemas que nos obligarán a ser imaginativos a la hora de construir y de sufrir a los enemigos, especialmente para evitar que destruyan nuestras murallas en cada horda.

Es diferente a otros títulos del género de construcción, aunque pueda resultar familiar. Además, guarda bastantes guiños a la franquicia Dragon Quest que serán apreciados enormemente por los seguidores.

Es un título agradable, simpático y muy ligero. Completamente recomendable y sin fallos relevantes… si no vais con presunciones o ideas preconcebidas.

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Dragon Quest: Builders está disponible para Playstation 4 (50,90€).

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