
Un año más, Codemasters nos trae el título oficial del campeonato mundial de Fórmula 1 basado en la última temporada disputada. Sus mejoras no son revolucionarias pero hacen hincapié en los cambios de diversa índole que han tenido lugar en la competición real, algunos aspectos de la jugabilidad o determinados puntos del apartado técnico, si bien en este último se nota ligeramente menos.
La aparición del alerón trasero ajustable, el reparto de pesos obligatorio en todos los coches, la nueva altura máxima del difusor, el cambio de muchos equipos como Renault F1 que pasó a ser Lotus Renault GP, el inicio del patrocinio de Infiniti en el equipo Red Bull, la nueva posición del pit-lane en Silverstone o la entrada de pilotos como el mexicano Sergio Pérez son novedades de la temporada que están presentes en el juego.
Solamente, y como todos podréis imaginar, no se recrean los problemas que hubo con el Gran Premio de Bahréin, por lo que se puede correr en él sin problemas (si fuera tan fácil solucionar los conflictos mundiales…). Se quedan en el tintero cambios como las nuevas órdenes de equipo o la restricción en el uso de los “escapes sopladores“. Aun así, lo normal seguirá siendo ver a Vettel en cabeza al igual que en la realidad.

Gráficos
El apartado visual de F1 2011 es posiblemente el que más llama la atención, especialmente si se viene de haber probado otros productos de Codemasters previamente. Y no en el sentido positivo precisamente. Donde Dirt 3 o Grid brillaban, este juego adolece de unos cuantos defectos que dan la sensación de estar frente a un trabajo al que le faltan unos cuantos meses.
En lo positivo están las recreaciones de los coches y los circuitos, que no tienen prácticamente ninguna pega. La iluminación, el humo y el ambiente de los escenarios son igualmente bastante buenos y destaca el fiel reflejo del asfalto mojado cuando hay lluvia intensa. Asimismo, los menús son fáciles de leer y atractivos a la vista.
Sin embargo, poco tarda uno en percatarse de estos defectos mencionados. Las texturas de muchos elementos tienen una calidad pobre, a los personajes les vendría bien algo más de detalle sobre todo en los movimientos de los secundarios, el inocente Mercedes-Benz SLS AMG que hace de coche de seguridad da la impresión de haber salido del Test Drive 6, los cielos distan generosamente del realismo y en ciertos circuitos el asfalto es demasiado artificial, como por ejemplo dentro del túnel de Monte Carlo. No es tan visible el ligero popping en determinadas situaciones o el parpadeo de los objetos en los accidentes muy serios.
Por desgracia, uno de los apartados que debería ser esencial en un juego de Fórmula 1 como son los daños de los vehículos tampoco está a la altura. Si bien con los mecánicos no hay nada que se eche en falta, los visuales no representan bien los que sufre un monoplaza de verdad. Incluso poniéndolos a nivel “realista” en el parámetro seleccionable, casi los únicos que se aprecian son rozaduras en la carrocería y que ambos alerones suelen saltar por los aires en pedazos. Pero las ruedas se mantienen inmutables, la estructura parece hecha de diamante de lo dura que es y no hay que hacerse ilusiones con eventos macabros del tipo de incendios o plegar el coche como si fuera un folio.
Jugabilidad
Afortunadamente, hacerse con el juego eso sí que es algo agradable y Codemasters ha hecho posible que no solamente los expertos alcancen ese objetivo. El número de parámetros para modificar sobre el manejo de los vehículos y la dificultad en general no es escaso, lo que redunda en una personalización muy buena que se adapte a cada tipo de jugador. Asimismo, una vez se mete uno detrás del volante, se notan las diferencias entre elegir unos puntos de cada variable y otros, en vez de que el Principiante y el Normal sean básicamente lo mismo como ocurre en otros títulos.
Los principiantes no deberán tener miedo de estar estrellándose continuamente contra el muro, pues la frenada predictiva, el control de tracción y las guías luminosas sobre la trazada son auténticos artilugios mágicos. Y los más experimentados pueden encargarse de desactivar todo eso para comprobar que, efectivamente, pilotar un Fórmula 1 no se parece en nada a hacer ídem con cualquier otro coche. Aviso de que eliminar el control de tracción suele derivar en unos tempranos arrepentimiento y frustración.

Como hoy en día todo esto ya suponen elementos básicos en cualquier juego de conducción, Codemasters introduce mejoras desbloqueables en el manejo de los vehículos, en forma de modificaciones mecánicas como en la aerodinámica, la suspensión o los frenos. Y aunque no son demasiado grandes, sí que se percibe que el coche va evolucionando a medida que se progresa en la competición, haciéndose más dócil a altas velocidades. También hacen mella en el control del coche el KERS y el DRS o alerón trasero ajustable. El primero proporciona un pequeño empuje extra en las rectas y el segundo ayuda a tener más agarre al entrar en las curvas.
Hay que destacar por otro lado que se han recreado muy bien las formas en las que afectan al manejo los fallos mecánicos, la meteorología adversa y otras condiciones variables. En relación a los primeros, destrozar los alerones repercute en la capacidad de giro del coche y pasar demasiadas veces por la arena u otros terrenos hará vibrar la carrocería y disminuirá la velocidad. Sobre la segunda, tal y como ocurre en la vida real habrá un abismo de diferencia entre el tiempo de una vuelta hecha sobre asfalto seco y sobre asfalto mojado, ya que la aceleración, la frenada y los giros no tienen nada que ver entre sí. Y en cuanto a otras variables, escoger mal los neumáticos será perjudicial y habrá que esperar a que estos, el motor y los frenos alcancen su temperatura óptima para registrar los mejores cronos.
En cuanto a la Inteligencia Artificial, tampoco se queda atrás. Su papel en los dos primeros niveles de dificultad es equilibrado: ni son adornos en el circuito ni van a hacer que uno se eche a llorar en la primera curva. Sin embargo, basta con pasar al tercer nivel, el Profesional, para que uno abra una botella de champán si logra pasar de la decimoquinta posición, ya sea en Libres, Clasificación o Carrera.

Eso en el caso del coche, pues en el del piloto esta presencia de características más propias de un RPG se reduce a una simple medición de su reputación, la cual aumenta conforme uno acumula retos completados que proponen los ingenieros del equipo.
Sobre las modalidades de juego, estas son las más previsibles en juego de Fórmula 1 de hoy en día, no hay casi sorpresas. Entre los modos en solitario está en primer lugar la típica Trayectoria Profesional, en la cual la misión del jugador es ir cumpliendo objetivos del equipo que escoge (suficientemente modestos al principio, por suerte) mientras se completan cinco temporadas (ya no siete como antes) con los 19 circuitos del campeonato real. Como objetivos secundarios se presentan las rivalidades internas en el propio equipo o con algún piloto de otro, que únicamente sirven para añadir una emoción seguramente mejor apreciada por los fanáticos de la Fórmula 1.
Una vez se van acabando campeonatos irán surgiendo ofertas de otras escuderías mejores, con las que subir la reputación será más sencillo pero, lógicamente, impondrán retos más complicados. Intercalados entre todas estas características de este modo hay insípidas entrevistas con un periodista que nos acecha junto al motorhome, notas de prensa que se repiten más que los San Fermines y la posibilidad de cambiar la decoración del casco, cuestión puramente estética.

Otras modalidades en solitario son la opción de realizar un Gran Premio suelto con las mismas variables que en Trayectoria Profesional (como elegir la duración del Fin de Semana para decidir cuántas sesiones de Libres o Clasificación se hace o determinar las vueltas de la Carrera) y las pruebas Contra el Crono, que pueden ser a libre elección del jugador o en forma de retos en los que hacerse con medallas.
No obstante, en seguida se hacen cortos y hay que recurrir a los modos multijugador, tanto en pantalla dividida como en línea, que son verdaderamente los que alargan la vida del juego. La única opción para el primer caso es idéntica al modo Gran Premio en solitario, con la diferencia de que se puede hacer que no haya pilotos virtuales sobre el asfalto.
En el segundo la oferta de configuraciones de carrera es más amplia, aunque tratándose de esta competición no dé posibilidad a que sea una variedad extensa. En Carrera Rápida se puede escoger un Sprint clásico, pruebas de Resistencia, reñidas Poles con condiciones restringidas o un fin de semana convencional de Fórmula 1. Los realmente atractivos entre los modos en línea para los más valientes son las dos novedades de F1 2011. Una es realizar un mundial entero en solitario compitiendo contra 16 oponentes humanos y otros ocho virtuales, con lo que la emoción está asegurada. La otra es más o menos lo mismo pero en cooperativo, es decir, dos amigos compiten en el mismo equipo por hacerse con el mundial de constructores y peleándose entre sí por obtener el de pilotos.

Sonido
Sería el apartado que se queda a medias en cuanto a calidad comparándolo con los demás. A los aficionados les gustará oír los chillidos de los motores, efectos de sonido como el rozamiento de los neumáticos con distintas superficies y determinados golpes no muy intensos, pues en los gordos los desarrolladores se quedaron sin ganas de meternos miedo. El doblaje no presenta ningún problema, así como tampoco el ambiente de las gradas (mejor limitarse a escucharlas y no verlas).
Lo que no convence tanto es la presencia testimonial de la banda sonora, relegada a un tema de menú no demasiado molesto pero tampoco excelente y a las canciones que suenan al avanzar rápido el tiempo de Clasificación. No mucho más abundantes son los comentarios del ingeniero, que a pesar de que en un videojuego no serán iguales que en la realidad, no lucen por su originalidad.

Conclusión
Los que son capaces de levantarse de madrugada o ni siquiera dormir para ser testigos del Gran Premio de Japón o Corea pertenecen a ese público que adorará F1 2011 haciendo caso omiso de sus defectos. Los que busquen un acercamiento a otro tipo de competición automovilística al que están acostumbrados, quizás tampoco les parezca un desastre absoluto, pero sí notarán la relevancia de lo negativo del título. Si no fuera por la lacra de unos gráficos inusualmente mediocres en los juegos de Codemasters, estaríamos ante una interesante compra para una biblioteca especializada en juegos de coches.
Puntuación: 8
F1 2011 disponible para PS3 y Xbox 360 por el precio recomendado de 59,96 euros, para PC por 36,95 y para Nintendo 3DS por 42,95.

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