9 julio 2017 Análisis, MMORPG, PC, PS4, Xbox One

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Pese a que pueda parecer que en el mundo de los MMORPG no hay vida más allá de World of Warcraft o que es un género en decadencia, Final Fantasy XIV es uno de esos testimonios vivientes que vienen a demostrar todo lo contrario. En un género en el que triunfar es complicado, el título de Square Enix resiste a viento y marea manteniendo vivo el método de la suscripción de pago. Una hazaña al alcance de pocos títulos a día de hoy y Final Fantasy ha demostrado que todavía es posible.

Además, el éxito de Final Fantasy XIV no se limita únicamente a mantenerse arriba en este complejo mundillo, ya que además sigue sacando nuevas expansiones y contenidos con los que alargar su vida jugable. En este sentido, última apuesta de Square Enix es Stormblood, una ampliación destinada a los jugadores veteranos que incluye nuevas aventuras, desafíos y otras interesantes novedades para este MMORPG. A continuación analizamos en detalle Final Fantasy XIV: Stormblood.

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Apartado técnico

Stormblood mejora el apartado gráfico del juego

A pesar de ser un MMORPG, lo cierto es que los gráficos de Final Fantasy XIV: Stormblood son bastante buenos para los estándares que imperan en el mercado. Sin embargo, es cierto que a día de hoy el impacto es mucho menor ya que el juego no ha experimentado muchos avances en esta materia, por lo que ese toque puntero se ha perdido por el camino. Eso no significa que estemos ante un título que no resulte atractivo a los ojos, ya que su rico diseño y estilo artístico suple esa carencia, pero sí es cierto que los años le empiezan a pesar, aunque Stormblood ha mejorado bastante este apartado.

Pero como señalábamos, Final Fantasy XIV: Stormblood suple las carencias propias de la vanguardia gráfica con un gran diseño artístico que logra meter al jugador de lleno en este particular universo. Además, una de las ventajas de que los gráficos resulten “modestos” es que facilitan la experiencia de juego en un género en el que los que quieren dar el máximo necesitan que no se produzca ningún tipo de ralentización o similares.

Quizá el aspecto más negativo en este sentido es que suele ser frecuente encontrar cola para acceder al servidor en esos momentos que podemos definir como de “hora punta”. Esta es una situación que puede llegar a ser frustrante, aunque es el precio a pagar para que la experiencia de juego no se resienta. En cualquier caso, es una cuestión a tener en cuenta, aunque pasada la novedad de Stormblood lo más probable es que todo se normalice.

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Jugabilidad

Fantasy XIV: Stormblood ofrece una experiencia de juego bastante continuista en el que los principales alicientes son vivir nuevas aventuras y disfrutar de más desafíos. En este sentido, Stormblood es soberbia ya que cumple a la perfección con el cometido que se espera de cualquier expansión: aumentar las horas de diversión y los contenidos del juego. Eso sí, no hubiese estado de más contar con novedades de calado en algunos aspectos de este título como el desarrollo de las misiones.

La trama de Stormblood es soberbia

Pese a que este último aspecto vertebra el elemento más interesante del juego, su trama, lo cierto es que la ejecución de las mismas es pobre y poco inspirada en su mayor parte. Las misiones de “recadero” están a la orden del día y la verdad, dice poco de Final Fantasy el que a estas alturas sigamos con un modelo desfasado y caduco. En cualquier caso, la historia de Final Fantasy XIV: Stormblood logra eclipsar el tedio de las misiones anodinas y lleva al jugador a vivir una intensa trama iniciada en el juego base.

Esto último supone un cierto escollo para los nuevos jugadores, ya que deben pasar obligatoriamente por todos los arcos argumentales anteriores para poder llegar a la expansión. Un peaje que puede hacerse cuesta arriba, sobre todo si los que llegan a Final Fantasy XIV: Stormblood por primera vez lo hacen para vivir aventuras junto a sus amigos. A pesar de todo, el viaje hasta el nivel 60 es entretenido, y el periplo de los 10 siguientes hasta el 70 que nos ofrece Stormblood sin duda merece ser jugado.

A pesar de ser una de las grandes novedades de la expansión, las zonas subacuáticas y la posibilidad de bucear no tienen ningún lustre. Este es uno de los campos más desaprovechados en los MMORPG y aunque muchos han intentado ofrecer un mundo acuático atractivo y dinámico todos han fracasado hasta la fecha, incluido Stormblood. El único aliciente para sumergirse bajo el agua es la posibilidad de encontrar tesoros, y con todo, no consigue generar ninguna emoción más allá de la primera vez que se realiza. Sin duda una oportunidad perdida.

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Como ya hemos mencionado a lo largo del presente análisis, una de las mayores bazas de Final Fantasy XIV: Stormblood es su excelente diseño que queda patente en los escenarios de la expansión. Todo resulta muy atractivo y original, lo que hace que sea un plus a la hora de meterse de lleno en este mágico mundo. Algo similar ocurre con las mazmorras, que a pesar de resultar bastante lineales, su estilo artístico y sus jefes resultan cautivadores, eclipsando esos pequeños defectos, al menos mientras descubrimos el juego.

Quizá la pega sea que para los jugadores de máximo nivel únicamente haya sido incluida una raid o mazmorra de banda, aunque esto se solucionará en breve, ya que Square Enix ha desvelado que muy pronto se añadirá una segunda. Esto supondrá la llegada de más desafíos y la posibilidad de obtener mejor botín y equipo para nuestros avatares.

Podremos vivir aventuras subacuáticas, aunque resultan algo pobres

Precisamente en lo que se refiere a personajes, Final Fantasy XIV: Stormblood introduce dos nuevos arquetipos: el mago rojo y el samurái. El primero de ellos es un viejo conocido por todos los jugadores de la saga por su naturaleza mágica híbrida, mientras que el samurái es un personaje de gran poder ofensivo en combate cuerpo a cuerpo. En lo que se refiere al equilibrio de estas clases, aún es pronto para afirmar si están descompensadas o no, aunque lo cierto es que con la llegada de la expansión se han descompensado un poco todas las clases y es probable que se realicen ajustes de cara a buscar el equilibrio.

Por lo demás, Final Fantasy XIV: Stormblood introduce más recetas y equipo para las distintas profesiones del juego y otros añadidos que incrementan las posibilidades de este título de forma notable. En este sentido, son muchas las tareas por hacer, algo que los jugadores más dedicados sin duda agradecerán.

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Apartado sonoro

Final Fantasy XIV: Stormblood cuenta con una banda sonora soberbia, digna de cualquier entrega de la saga. Puede parecer que la música es un tema menor en un juego de estas características, pero lo cierto es que una buena banda sonora sirve para mejorar sensiblemente la inmersión en un MMORPG, y en este sentido, el trabajo realizado es inmejorable. Algo similar ocurre con los efectos sonoros, que tienen ese toque “Final Fantasy” que hace que cualquier jugador sienta que efectivamente está viviendo una aventura de esta saga.

Conclusión

Estamos ante una expansión esencial para todos aquellos que quieran seguir disfrutando de Final Fantasy XIV. Su arco argumental es soberbio y los contenidos introducidos bien merecen que demos el salto a ellos, sobre todo para los jugadores más veteranos. En este sentido, poco más se le puede pedir a Stormblood, salvo quizá que hubiese sido algo más atrevida e innovadora.

La exploración submarina está completamente desaprovechada y podía haber sido una excelente forma de explorar nuevos horizontes. El diseño de las misiones también deja bastante que desear, y aunque la trama está bien, hay muchas misiones que resultan tediosas por utilizar una manida y caduca estructura. También está el tema de las incómodas colas, que en ocasiones pueden limitar nuestro tiempo de juego.

Pero en líneas generales, los elementos positivos de Final Fantasy XIV: Stormblood eclipsan a cualquiera de las pequeñas aristas que presenta. Esta aventura de aspecto oriental es sin duda un soplo de aire fresco y un motivo más para continuar jugando a este MMORPG que es capaz de seguir su propio camino en un género tan convulso y complicado como este.

Final Fantasy XIV: Stormblood está disponible desde el 20 de junio de 2017 para PC (32,99 euros) y PS4 (39,90 euros).

Equipo de Pruebas

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