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Análisis: Gran Turismo 5

17 febrero 2011

gran turismo 5

Ha sido la entrega de la saga a la que más le ha costado salir, la que más polémica ha creado, la que más gente atrajo en los diversos eventos de videojuegos y, probablemente, la que más expectativas haya creado entre sus seguidores. Ahora que lo tenemos entre nosotros, por fin podemos valorar si todo ello ha dado sus frutos.

Si uno se fía de la publicidad del juego, estamos ante un título de conducción con más de 1.000 vehículos, una veintena de escenarios más el editor de circuitos, la aparición de desperfectos en la carrocería y otros efectos especiales, nuevas modalidades de competición como el Mundial de Rallyes o la NASCAR y, cómo no, las del juego en línea. ¿Será suficiente? Lo analizamos tras el salto.

Como pequeño avance y tras pasar bastantes horas frente a la pantalla, mucho me temo que la frase que lo podría resumir es: tampoco es para tanto. Es cierto que todas esas características adicionales antes mencionadas le dan valor añadido, pero en varios aspectos se nota que al equipo liderado por Kazunori Yamauchi todavía le hubiera gustado tener algo más de tiempo para perfilarlo del todo.

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Gráficos

Suele ser una de las mayores bazas de un Gran Turismo y en el número cinco, aunque tiene unos cuantos puntos positivos, los negativos empeoran bastante el resultado final. De los primeros se pueden enumerar la excelente iluminación de los escenarios, mucho mejor que en la anterior entrega, así como la meteorología adversa (una idea muy buena), el diseño de los nuevos menús en los que es difícil perderse, la increíble calidad de las fotografías que se pueden sacar en el modo “Fotos de viaje”, la recreación de los trazados (sobre todo Nürburgring Nordschleife) y el interior y los daños de los vehículos “premium”, aunque este último punto no sea demasiado realista en proporción a los accidentes que el coche sufre y que faltan cristales rotos o más partes que se desprendan.

Y en cuanto a los aspectos criticables, el que más llama la atención es el horrible contraste de los gráficos de los coches “premium” (200 de los 1.000 que bien provienen del GT5: Prologue bien son de nueva creación), los cuales están fantásticamente hechos, con los “estándar” (los 800 restantes, todos del GT4). También hay otros bugs, como el pixelado que se ve en el coche cuando atraviesa una humareda, las texturas pobres de algunos objetos en los circuitos o la menor capacidad del juego para cargar elementos situados a mucha distancia en algunos escenarios. E incluso en unas pocas ocasiones se puede apreciar un mínimo fallo de carga de algunos gráficos en determinados golpes o al cambiar de la vista trasera a la frontal.

Son detalles que da la impresión de que podrían haberse arreglado fácilmente en el proceso de desarrollo del juego pero que Polyphony Digital pudo haber querido dejar pasar en favor de incluir más modalidades de juego, especialmente las funciones en línea. Lo malo es que no sería recomendable esperar mejoras en parches futuros.

Puntuación parcial: 3/5

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Jugabilidad

El Gran Turismo 5 sigue siendo un simulador, hasta ahí es una buena señal. Lo que no es tan bueno es que la diferencia con el Gran Turismo 4 no es abismal ni mucho menos. El sistema de juego incorpora unos cuantos cambios pues hay muchos más caminos para escoger al avanzar en él, pero la física de los vehículos, aunque se rehizo completamente, no resulta sorprendedora.

Aquellos que dominaran el anterior título no deben tener problemas para hacerlo con el nuevo, pues se asemejan en general. No obstante, hay mejoras que se perciben en el GT5, como un mayor realismo al tomar curvas, las consecuencias de los fallos mecánicos en la conducción o al atravesar superficies irregulares. Asimismo, hay que destacar el control de los coches de NASCAR, que recrean fielmente la sensación de la masa del vehículo y su dificultad para hacer que gire.

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En lo que más gana la física del juego es en los derrapes. Si se escoge el coche adecuado, es decir, mejor no uno de tracción delantera o total, y se tiene un poco de pericia para controlarlo, es increíblemente fácil hacer auténticas coreografías profesionales sobre el asfalto virtual, mucho más que en el GT4, y que hacen más divertidas las carreras (no lo intentéis en una contrarreloj porque os la cargaréis).

Con respecto a la mecánica del juego, la acumulación de novedades es muy generosa y diversifica mucho el juego. Para empezar, ya no solamente se gana dinero en las competiciones sino también experiencia, necesaria para participar en eventos bloqueados, incluidas las licencias, lo cual impide que se pueda ir a por todas nada más crear el perfil. Sin embargo, si no se tiene la posibilidad de participar en carreras en línea, el progreso se puede hacer muy lento puesto que a partir de niveles superiores al 11 ó 12 se necesitan muchos puntos. Además, la cantidad de dinero obtenido con las victorias igualmente es reducida en comparación con el estratosférico precio que tienen algunos modelos, como los quince millones que vale un Ford GT40 (y usado, ojo).

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Otro elemento que ha sido modificado es la modalidad B-Spec, en la que se contrata a un piloto virtual que crea uno mismo para que corra en competiciones. Esta tiene su propio apartado en el menú principal y, básicamente, consiste en las mismas carreras que en el A-Spec, solo que cuesta mucho más ganarlas. Y es que, hasta que el susodicho monigote no gana bastante experiencia, o se le da un coche muy bueno o alcanzar la victoria en los eventos puede ser un infierno.

En los eventos especiales el rally cobra más protagonismo que en el Gran Turismo 4, pues se le añaden las pruebas del Mundial guiado por el piloto Sébastien Loeb, mientras que en el resto aparecen los famosos karts (bastante entretenidos), la NASCAR con la presencia del piloto Jeff Gordon, los eventos en el circuito del programa de televisión británico Top Gear (algo exhasperantes), las relajadas contrarrelojes de la escuela de conducción de AMG y una serie de pruebas llamada Grand Tour en circuitos de Suiza e Italia. Lo malo de estos eventos especiales es que cada categoría tiene muy pocas pruebas para lo que cuesta alcanzar el nivel de experiencia que pide cada una para desbloquearla. Lo bueno es que dan mucho dinero y experiencia.

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Dentro de las carreras en solitario, se agradece que haya aumentado el número de coches en la pista, que llegan a ser dieciséis simultáneamente. Supone aumentar el reto y facilita que haya algo de caos para evitar que se hagan demasiado anodinas. Y también hay que señalar el hecho de que los eventos tengan unas pocas vueltas menos que los del Gran Turismo 4.

Una novedad muy conocida de este juego es la vista interior. Esta está muy bien conseguida, como comentaba en el apartado gráfico, y no es demasiado complicado manejar el coche desde ella. Además, las vibraciones que tiene al pasar por baches o darse golpes y los limpiaparabrisas le dan mucho realismo. Por otra parte, al intentar mirar atrás en dicha vista no se puede mover la cámara hacia los lados, algo que sí ocurre al mirar al frente, y tampoco deja ir por debajo del volante.

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Igualmente ofrece muchas más opciones la personalización de los ajustes mecánicos de los coches, algo más profunda que en la cuarta entrega de la saga aunque quizás solamente apta para los que entiendan un poco del tema, y el modo fotografía, con un par de parámetros más para mover y la posibilidad de sacar fotos en tres dimensiones si se tiene la televisión adecuada, claro.

Asimismo, el creador de circuitos permite alargar hasta el infinito la lista de trazados y elaborar uno propio es bastante sencillo, pues únicamente se trata de ir eligiendo opciones en algunas pestañas como la dificultad de las curvas o la anchura de la carretera. Su punto negativo es que precisamente igual hubiese sido la guinda del pastel dar más libertad para diseñarlo, cosa que se descartó por insuficiente capacidad del disco, y que las “plantillas” iniciales disponibles se pueden hacer escasas. Y no hay que olvidar las opciones de conectividad con el Gran Turismo para la PSP, con las se puede, entre otras cosas, coches de un juego a otro.

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Aunque lo mejor del Gran Turismo 5 son sus funciones en línea. Le dan esa prolongación de progreso del juego que necesitaban los anteriores GTs, dado que no solamente son para correr con hasta otros ocho conductores en salas públicas o privadas con amigos, sino que hay más posibilidades. Un foro para escribirse con otros usuarios, la opción de compartir fotos, circuitos hechos con el editor o coches modificados al gusto de cada uno, un mercado de vehículos usados donde aparecen modelos muy raros y unas carreras exclusivas para jugar en solitario, abiertas durante una o dos semanas y que se van actualizando, en las que se pueden conseguir grandes cantidades de dinero y puntos de experiencia, algo que no ocurre en las carreras en línea normales. Cuando salió a la venta el juego, estas modalidades no funcionaron del todo como hubieran debido, pero con el último parche se ha corregido su rendimiento.

Y para equilibrar la balanza, lo peor del juego es su lista de coches. La cantidad de modelos estrictamente nuevos es de risa. Del millar que tiene, prácticamente el 90% o incluso más vienen del GT4 y del GT5: Prologue, añadiendo que los primeros no han sido actualizados gráficamente. Encima, alguno que otro como el BMW M5 E60 se ha repetido para que tenga su versión “premium”, pero sin eliminar la antigua. Ya puede mejorar el asunto con los contenidos descargables.

Puntuación parcial: 4/5

Sonido

Por desgracia, el Gran Turismo 5 no brilla mucho en este apartado. Las canciones de los menús y del modo fotografía son muy buenas y corresponden con la tradición en este aspecto de la saga, pero las que suenan en carrera se llegan a hacer repetitivas y no causan la misma sensación que las que tenía la cuarta entrega.

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No obstante, donde pega un bajón el juego es en relación a la calidad del sonido del motor de los coches. Se esperaba que fuese mayor que en el GT4 y el resultado es que no ha habido cambios. A pesar de que determinados modelos suenan algo decentes, hay casos estrepitosamente decepcionantes como los del Mercedes-Benz C63 AMG, la mayoría de Ferrari y Lamborghini o el de la portada del juego, el Mercedes-Benz SLS AMG. Cualquier parecido con la realidad es francamente muy raro.

Aun así, el hecho de que ahora los vehículos suenen al ralentí antes de la cuenta atrás, el claqueteo de algunos cambios de marcha y otros efectos ayudan a que el total no sea del todo insalvable, pero desde luego no compensa.

Puntuación parcial: 2/5

Conclusión

Sumando todo lo anterior se llega al avance del tercer párrafo: no es para tanto. Vale, dispone de muchas más modalidades de juego, las funciones en línea son todo un acierto y los daños, los cambios meteorológicos, la vista interior y la mejor iluminación son un gran avance. Sin embargo, da la sensación de que aun le queda un trocito por avanzar entre el 4 y el 5. Más bien debería haberse denominado Gran Turismo 4,75.

No sería del todo justo aplicar a Polyphony Digital el refrán que dice “el que mucho abarca, poco aprieta”, aunque desde luego se nota que con tantas cosas que han querido introducir en el juego no han tenido tiempo suficiente para darle una vuelta de tuerca a otros aspectos, lo que tuvo que ser complicado con las presiones de Sony detrás. Menos mal que el señor Yamauchi dijo que para la sexta entrega no tendremos que sufrir tanto y probablemente puedan trabajar a gusto con ella.

Puntuación final: 7

Gran Turismo 5 está a la venta únicamente para PlayStation 3 en tres versiones: la normal que cuesta 69,95 euros, la edición coleccionista por 79,95 euros y la Signature Edition por 179,95 euros.

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