9 abril 2017 Análisis, PC, PS4, RPG, Xbox One

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Las expectativas resultan una de las fuerzas creadas por la psique humana que sin duda son más difícil de controlar. Dejarlas crecer o alimentarlas sin cuidado provocará que cualquier resultado que llegue después, difícilmente podrá competir con el ideal creado en la mente del ser humano. A este problema se enfrentan muchos videojuegos de éxito que en ocasiones se precipitan hacia una vorágine difícil de controlar. A esta situación ha tenido que hacer frente Mass Effect: Andromeda.

La epopeya espacial de BioWare es una de las sagas más queridas y afamadas de los últimos años, y Andromeda parecía destinado a continuar un brillante legado, catapultando a la saga hacia un nuevo horizonte. Sin entrar en muchos detalles, podemos establecer un paralelismo entre la publicación de este título y los hechos que acontecen en el juego. Y es que los nuevos comienzos son siempre convulsos, pero eso no significa que no se pueda y deba aprender de ellos. A continuación analizamos con más detalle Mass Effect: Andromeda.

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Apartado técnico

Este apartado podríamos definirlo como calamitoso en multitud de aspectos. La adaptación al motor Frostbite de esta saga espacial parece que no ha sido una transición fácil, lo cual es sorprendente ya que si algo ha demostrado este entorno gráfico es una gran adaptabilidad y un excelente rendimiento. Unas virtudes que sin embargo no han sido posibles con Mass Effect: Andromeda.

BioWare ha comenzado a solucionar los problemas, pero queda trabajo por hacer

Esto se traduce en un rendimiento bastante malo en PC y en un consumo de recursos extremadamente elevado para un título con un motor gráfico tan depurado como el Frostbite. Esto se traduce en caídas puntuales de frames y otros problemas similares que no deberían experimentarse, lo que resta atractivo al juego. A esto hay que añadir otros problemas como clipping, popping y otros similares que no hacen otra cosa que restarle inmersión a este título. Eso sí, los escenarios y mapas creados para Mass Effect: Andromeda son muy variados y de una gran belleza, detalle que es capaz de dejarnos boquiabiertos.

En el lado opuesto encontramos el diseño de los NPC. A estas alturas, todos conocemos los problemas con las animaciones faciales que presenta Mass Effect: Andromeda. Resulta incomprensible que en un estudio como BioWare sea capaz de lanzar al mercado un esperpento similar, pero aquí estamos. A pesar de todo, el estudio está trabajando para corregir estos problemas y los primeros avances ya se han podido ver con el lanzamiento del último parche para este título. Las expresiones faciales, y sobre todo los ojos se han mejorado dando lugar a expresiones más humanas y menos risibles, aunque queda mucho trabajo por hacer.

En general podemos afirmar que Mass Effect: Andromeda le ha faltado “tiempo en el horno”. Muchos de los problemas que presenta a nivel técnico parece que podrían haber sido solucionados con algo más de tiempo antes de su lanzamiento. Además, hay una plétora de bugs de diversa consideración que en ocasiones puede llegar a ser frustrante, aunque la mayoría de ellos no rompen el juego. En cualquier caso, su presencia dificulta la experiencia de juego y pone de manifiesto la convulsa situación de este título tras su lanzamiento.

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Jugabilidad

Mass Effect: Andromeda prosigue con la senda de alejarse de los componentes de un RPG para centrarse en la acción. Una senda que la saga recorre prácticamente desde su segunda entrega, aunque en Andromeda se sigue afianzando. Esto no es necesariamente malo, pero sí es conveniente que si alguien espera encontrar un RPG de corte clásico este no es su juego.

Más allá de esta cuestión, lo cierto es que esta entrega pule diversos aspectos de los combates y los hace más dinámicos y emocionantes. El gunplay en general es bueno y la interacción con el entorno por parte de nuestro avatar en los combates también. Esto hace que los combates sean fluidos y trepidantes en su mayoría, pero sobre todo bastante divertidos. Además, la variedad de armas tiene un impacto real en el combate y por tanto afecta a cómo deben afrontarse.

Los combates son más ágiles que nunca y también muy entretenidos

En este sentido, Mass Effect: Andromeda nos permite desplazarnos de forma rápida por el escenario, utilizando un impulsor que nos permite sobrevolar unos metros por el terreno o incluso podemos desaparecer momentáneamente para recolocarnos estratégicamente. Todas estas incorporaciones contribuyen a reforzar la sensación de dinamismo y hacer que el combate sea mucho más entretenido que en las anteriores entregas.

De forma paralela, Mass Effect: Andromeda permite crear y mejorar todo tipo de armas y armaduras para adaptarlas a nuestras necesidades. No es que sea un sistema especialmente novedoso, pero sí resulta efectivo, sobre todo para aquellos que disfrutan maximizando su equipo o investigando las múltiples posibilidades que puede ofrecer el juego. Además, podemos tener acceso a diversos potenciadores que afectan de manera significativa a nuestro desempeño en combate. Una opción interesante y que además permite personalizar la experiencia de juego.

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Como se podía esperar, nuestros compañeros tienen un peso específico considerable en Mass Effect: Andromeda. En combate podemos asignar órdenes a nuestros aliados para que cubran ciertas zonas o ataquen determinadas posiciones. Nada especialmente complejo, pero sí lo suficiente para incluir un mayor componente táctico en los combates. Pero más allá de esta cuestión, lo cierto es que los compañeros siguen siendo uno de los ejes fundamentales en el desarrollo de la aventura.

Sin embargo, ciertos elementos han cambiado respecto a las anteriores entregas, como los sistemas de lealtad o de karma. En Mass Effect: Andromeda todo resulta más fluido y con más libertad, dejando más espacio a las decisiones del jugador y no penalizándolas con un sistema que puede resultar un tanto arbitrario. Un sistema mucho más acertado y que se aleja de la polarización entre el bien y el mal. En este sentido, la rueda de diálogos vuelve, pero gracias a lo anteriormente mencionado se torna a una herramienta más natural.

Por tanto, la toma de decisiones sigue siendo un pilar en Mass Effect: Andromeda, aunque mucho menos restrictivo y sobre todo menos claro. Esto que puede parecer algo negativo no lo es, ya que ofrece al jugador más libertad e introduce una “responsabilidad” mayor a la hora de inclinarnos por tomar una decisión u otra. Un símbolo ya no condicionará nuestras acciones, y eso es un avance.

La exploración vuelve a ganar peso en Andromeda

La exploración vuelve a ser uno de los pilares de la saga con esta entrega. El vehículo terrestre regresa para volver a adentrarnos en planetas inexplorados, ya sea para avanzar en la misión principal o para cumplir encargos secundarios o la recolección de recursos. Su control es más intuitivo que el clásico Mako, lo cual es de agradecer. Sin ser revolucionario, añade algo de variedad al juego y recupera uno de esos elementos nostálgicos que ayudan a enlazar Mass Effect: Andromeda con el resto de la saga.

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Los escenarios son más grandes y en cierto modo introducen elementos propios de los sandbox en ellos. De esta forma, la exploración se incentiva a través de lugares importantes que visitar o simplemente para buscar recursos. No hay innovaciones en este ámbito, pero sí resulta lo suficientemente atractivo para que el jugador se adentre en ellos.

En lo que se refiere a la trama, Mass Effec: Andromeda vertebra su historia en la llegada a una nueva galaxia y los problemas derivados a la colonización de un lugar completamente desconocido. Sin entrar en muchos detalles, la historia es menos épica y tiene algunas incoherencias, pero en líneas generales funciona bastante bien. Las misiones secundarias flaquean un poco, pero tampoco es nada sorprendente a estas alturas.

Por último, Mass Effect: Andromeda incluye el típico modo multijugador que ha acompañado a los últimos lanzamientos de BioWare. Esta modalidad cooperativa es interesante, aunque quizá algo testimonial, pero sin duda tiene cierto atractivo al permitir vivir el universo de Mass Effect con nuestras amistades. No es nada revolucionario, un modo horda bastante al uso, pero sí es un añadido extra si después de terminar la campaña nos quedamos con ganas de más.

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Apartado sonoro

La banda sonora de Mass Effect: Andromeda está a un buen nivel y es uno de los mejores elementos de esta entrega. Quizá resulte demasiado clásica en algunos aspectos, pero sin duda es capaz de meternos dentro del juego e inspirar en la imaginación del jugador la epopeya de viajar a una galaxia desconocida. Los efectos sonoros son correctos y de buena calidad, lo que contribuye a crear una mejor experiencia de juego. En cuanto a la elección de las voces, sin ser una maravilla, resultan adecuadas y no desentonan.

Conclusiones

Mass Effec: Andromeda es un título del que resulta evidente que le ha faltado tiempo de desarrollo. Muchos de los problemas técnicos que presenta el juego podrían haberse evitado de haber prolongado un poco más el tiempo antes de su lanzamiento al mercado. La sensación general que uno tiene cuando juega es que faltan por pulir muchos aspectos y esto resulta patente desde el primer momento que nos ponemos a los mandos del juego.

Mass Effect: Andromeda es entretenido, pero sus problemas empañan el resultado final

Más allá de las consideraciones anteriores, lo cierto es que Mass Effect: Andromeda resulta entretenido de jugar y su combate es más divertido que el de las anteriores entregas. La ruptura de la horizontalidad en la lucha y las posibilidades tácticas que ofrece es bien recibida y una muestra de los avances que BioWare ha introducido en esta entrega. Pese a todo, no estamos ante un título rompedor y quizá se haya actuado de forma demasiado prudente, lastrando la innovación en el proceso.

No cabe duda de que BioWare seguirá limando las aristas de Mass Effect: Andromeda, que son muchas, pero ese es un camino largo y tortuoso. A pesar de todo, no estamos ante un mal título, pero sin duda las expectativas eran altas y son el “demonio” que más daño ha hecho a este título. En definitiva, una aventura interesante en una galaxia inexplorada ante la que se abre un futuro lleno de incertidumbre pero también de esperanza.

Mass Effect: Andromeda está disponible desde el 23 de marzo de 2017 para PC (44,95 euros), PS4 (62,94 euros) y Xbox One (59,90 euros).

Equipo de Pruebas

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