12 noviembre 2016 Análisis, Conducción, Mac, PC, PlayStation VR, PS4, Xbox One

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Que el género de conducción es un género desgraciadamente olvidado es un epíteto que ha lucido la industria del videojuego durante muchos, muchísimos, años. Tal vez olvidado no sea la palabra adecuada, pero si formasteis parte de las generaciones de los 80 y los 90, entenderéis hasta qué punto ha caído en dique seco un género que vio nacer a varios de los mejores títulos que se pueden recordar de aquel tiempo.

A pesar de que compañías como Microsoft insisten en ofrecernos una verdadera sensación de velocidad, la realidad es que ya no es el objetivo de los jugadores perder horas de su tiempo en carreras mano a mano.

Es posible que el problema surja de falsas promesas nacidas en la anterior generación que afectaron, directa o indirectamente, a los videojuegos de conducción. Entre muchos otros inconvenientes, chocamos con gráficos deficientes, escasos modos de juego, repetición y, sobre todo, un detrimento general con respecto a los títulos que vimos en la generación de Playstation 2.

Afortunadamente, cada año recibimos una agradable batería de títulos recomendables y que tocan todos los palos del mundo del motor, incluidos videojuegos que se salen de la norma general e intentan imponer nuevas modalidades de juego junto a la conducción, como Rocket League. Aunque el público no les ofrezca el cariño que tuvieron, algunos de nosotros continuamos echándonos a la carretera y agradecemos que no se detenga la pedrea sobre ruedas.

Ahora, si tenemos que detenernos dentro de un sub-género, como es del motociclismo, el espectro de elecciones se reduce drásticamente. La mayor parte de motos sobre pavimento coinciden en otros videojuegos de carreras, como meros vehículos alternativos que podremos escoger, pero poco se ha incidido en videojuegos puristas de carreras de motos. Tal vez haya que coronar a Trials Fusion por potenciar un lado poco explorado del motociclismo. Tras él, tenemos otras entregas como Valentino Rossi: The Game o Ride 2, que ofrecen una versión mucho más próxima al simulador que al estilo arcade de Trials Fusion.

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En todo este baremo y esta pequeña charla, ¿dónde encaja exactamente Moto Racer 4? ¿Es un título de conducción a la altura de lo que se espera del motociclismo, una revolución en toda regla del sub-género o un intento fallido de arcade? La franquicia Moto Racer nació en 1997 con un título bastante popular, y se ha mantenido inexistente todos estos años. Tened como referencia que Moto Racer 3 salió en 2001… Imaginad lo que ha llovido desde entonces.

La gran novedad que impulsa Moto Racer 4 es el uso de la realidad virtual en las carreras. La sensación de estar en una carretera real (al menos, en lo visual) es la carta de triunfo que pretende vender este título. Por encima de esto, hay otro tipo de detalles que pueden gustar, más o menos, al jugador medio. Evidentemente, se ha procurado no descuidar el aspecto jugable fuera de la realidad virtual.

Pero, ¿por qué no? Echémosle un vistazo y comprobemos hasta qué punto es Moto Racer 4 un buen título.

Apartado técnico

Moto Racer 4 vuelve a las andadas de la conducción más clásica, a las carreras arcade, a la mejor demostración que todo el sabor de la nostalgia se puede traer de nuevo a la carretera de la generación actual. A pesar de los años, el camino escogido por esta cuarta entrega ha sido continuar haciendo lo que hizo a la saga grande en su momento: conducción arcade pura.

Solamente tenemos que mirarlo por encima para ver qué fue lo que hizo de aquellas entregas una referencia en el motociclismo de los videojuegos: baja cilindrada, pistas de tierra o asfalto, piruetas, velocidades vertiginosas, una comitiva de personajes a desbloquear y motos personalizables, tanto en aspecto como en características propias…

Evidentemente, el salto generacional le ha sentado relativamente bien a Moto Racer 4, y plantea mejores efectos, una calidad destacada en las texturas tanto de motocicletas como de conductores (se queda un poco corto técnicamente en cuanto al resto de elementos). Brilla muchísimo en cuestión de efectos de luz y efectos del agua sobre el pavimento, aunque es una lástima que la velocidad esté tan marcada que no podamos disfrutar de dichos toques (aunque servidor ha perdido un par de carreras únicamente por pararse con la moto en medio de un puente para mirar el paisaje).

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El efecto de la velocidad está bastante bien trabajado. Hay un cierto blur alrededor, un pequeño desenfoque de los objetos que vayamos dejando atrás, lo que nos proporciona un foco automático sobre el personaje y ayuda al cerebro a disminuir la velocidad de procesado de tantos objetos a la vez, especialmente cuando llevamos varias horas seguidas jugadas. Esto puede no resultar algo relevante para la mayoría, puesto que es algo muy específico, pero para personas con cierto grado de ‘falsa cinetosis’ (o simulator sickness — mareo de simulador), Moto Racer 4 es un buen caballo por el que apostar. Desgraciadamente, esa modalidad de mareo no es algo de lo que uno pueda despegarse, y empezaremos a marearnos pasadas las dos o tres horas de juego. Aún así, sigue siendo uno de los títulos arcade que mejor sobrelleva algo que, en general, se tiende a menospreciar por parte de las empresas.

En pista, competiremos con otros corredores a través de diferentes terrenos (tierra, asfalto…). Además, encontraremos por el camino otro tipo de vehículos como coches o camiones que formarán parte del normal fluir del tráfico. Añaden un punto de peligrosidad a las carreras y aumentan la ambientación general de estar participando, verdaderamente, en una competición urbana. Incluso en aquellos parajes desolados como bosques o desiertos, nos cruzaremos con automóviles esporádicos que pueden venir de frente o venir tras nosotros. Hay que prestarles atención porque no todos circulan a la misma velocidad, y pueden jugarnos alguna mala pasada mientras corremos.

El rebufo puede darle la vuelta a una carrera

Los demás corredores se comportan como verdaderos enemigos al volante, empujándonos cuando menos lo esperemos y lanzándonos por precipicios, aventándonos contra los coches aledaños y girándose para dedicarnos burlas esporádicas cuando hagan acopio del rebufo que les servirá para ponerse a la cabeza. Y advertimos que es una maniobra que se utiliza mucho en Moto Racer 4: el rebufo puede darle la vuelta por completo a una carrera. Si venís de otros juegos de conducción, ya sabéis por dónde vamos.

Explicar en este momento lo que es el rebufo sería condensar en un análisis demasiada información irrelevante. Por el momento, quedaos con que nos proporciona una mayor velocidad con la que dejar bastante atrás y contundentemente a rivales. Y no tengáis piedad a la hora de usarlos porque ningún rival tendrá piedad con nosotros.

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Moto Racer 4 tiene una cantidad interesante de modos de juego, algunos de ellos con soporte para la realidad virtual (que detallaremos más adelante). Además de un intento de modo historia, que no es sino una consecución de carreras con diferentes objetivos, tendremos el modo ‘partida rápida’, donde enfrentaremos las clásicas carreras mano a mano, los campeonatos, las pruebas contrarreloj y las ‘hot lap’ (vuelta rápida).

En el Modo Carrera, enfrentaremos una serie de desafíos con un intento de justificación argumental entre pantallas de carga, descripciones de los propios desafíos y poco más. Realmente, el objetivo del modo carrera es completar cada etapa con la mejor puntuación posible.

Hay tres niveles por carrera. Antes de cada tramo, elegiremos el objetivo que pretendemos cumplir en dicha carrera (todo ello apuntando a la carrera estándar, la más numerosa dentro del juego): competir por la tercera posición, que nos concederá una estrella; competir por la segunda posición, que nos dará dos estrellas; competir por la primera posición, que se nos recompensará con tres estrellas. La elección que hagamos marcará el nivel de los rivales en cada carrera, y según vamos profundizando en el modo historia, la IA se vuelve muy desafiante.

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No creáis que el juego nos recompensará si conseguimos una posición más alta de la que nos plantea el objetivo. Eso sí: nos castigará con quitarnos las estrellas (y remarcárnoslas negativamente) si aspiramos a una dificultad más alta de la que podamos manejar. Si creemos ser capaces de conseguir las tres estrellas, y perdemos, no sólo nos eliminará las acumuladas, sino que tendremos tres bonitas estrellas negativas en nuestro marcador.

Las carreras tienen una variedad amplia de modalidades

Además de eso, tenemos algunas carreras de persecución, otras de huida; contrarreloj y carreras de eliminación, en la que perderá el último miembro de la carrera hasta que sólo quede uno. También tenemos clásicas carreras de posición y otro tipo de circuitos. En general, bastante variados y divertidos.

La guinda sobre un pastel perfecto es que hay diferentes corredores que podremos escoger. Cada uno tiene habilidades diferentes, que podremos potenciar tras la adquisición de puntos durante las carreras, y, aunque al final del juego todos pueden tener cierta semejanza, nunca llegará a sentirse completamente igual pasar de uno a otro. Tendremos tres disponibles desde el principio: Sokudo, Bolt y Saul. Tanto ellos como los ocultos (que iremos enfrentando y desbloqueando) tienen un rival asignado. En la selección de personaje, o Paddock, podremos leer algo sobre su historia, su personalidad, y escoger tanto su moto como los colores del traje, del vehículo y del logotipo que le podremos adjudicar a la espalda.

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En el modo partida rápida encontramos almacenados los modos típicos en los videojuegos de carreras: la Carrera única, el Campeonato, el Time Attack y la Hot Lap.

  • En la Carrera Única seleccionaremos el nivel de los rivales, el número de corredores aparte de nosotros, la pista y al personaje en cuestión. Competiremos por el primer puesto.
  • En el Campeonato, participaremos en tres etapas diferentes con tres tipos de carreras. En cada tramo, se nos adjudicará una puntuación dependiendo de nuestra posición en el ranking en comparación con los adversarios. Al final de las tres etapas, ganará aquel corredor con más puntos acumulados.
  • En Time Attack, pelearemos por recorrer un tramo de carretera tiempo indicado. Tendremos tres vueltas para alcanzar el tiempo objetivo.
  • En Hot Lap, a diferencia de los otros modos, no tendremos una cantidad de vueltas concretas. Tendremos un tiempo objetivo que deberemos cumplir con una sola vuelta. Afortunadamente, podremos dar todas las vueltas que queramos al circuito hasta lograr cumplir el tiempo.

Moto Racer 4 es bastante completo en cuanto a sus modos de juego, difícil para el público general en cuanto a sus desafíos y entretenido. Lástima que la vida del juego no sea demasiado larga. No nos llevará demasiado tiempo ni hacernos con el control ni completar el modo Carrera, con lo que habremos terminado casi el 90% del título.

Hay que destacar la música como ese guiño a las viejas franquicias de motos donde la música acompañaba en cada pista. Es una verdadera delicia conducir con semejante banda sonora en los oídos y, como en las precuelas, funciona adecuadamente bien.

Jugabilidad

Y es que Moto Racer 4 responde fantásticamente bien a los controles. Sentimos en cada minuto de juego que cada giro o cada acelerón nos pertenece por completo. Aquí no encontraréis salidas de la pista injustas o momentos en los que nuestro vehículo se descontrole. Seremos dueños totalmente del conductor, y lo que nos llevará a perder o ganar será únicamente nuestra habilidad… Suena bonito, ¿verdad? Sí, pero no es del todo así.

Es verdad que se siente perfectamente como un juego arcade, y que no hay injusticia en cuanto a la calibración de las motos sobre la carretera. Nosotros marcaremos el ritmo, la velocidad y el movimiento, con una grácil réplica en cuanto a las frenadas, los derrapes y los giros. Es muy fácil manejarse a través de los diferentes entornos, tanto como diferente resulta asfalto de tierra.

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Podremos hacer uso tanto de diferentes piruetas en el aire, y de otro tipo de movimientos durante los trayectos, como derrapes, provocar al rival, o el tan utilizado T.U.R.B.O. Si no calculamos bien las piruetas con los saltos, nos desmoronaremos a lo largo del recorrido y perderemos bastantes posiciones, incluso aunque les llevemos ventaja a los rivales.

Los movimientos son intuitivos y fáciles de realizar

Los movimientos son intuitivos y fáciles de realizar. La primera carrera siempre será un desastre en algunas pistas, pero los recorridos son fácilmente memorizables y podremos repetirlos todas las veces que queramos para practicar nuestros saltos.

Aún con todo, nuestra habilidad no decidirá totalmente la victoria al final de las carreras de tres estrellas. Hay cierto atisbo de suerte con los otros corredores. Si chocan o si se dedican a golpearse entre ellos, tenemos la victoria asegurada si nos manejamos con fluidez. Pero, si les da por acelerar e ir a por nosotros, no nos quedará más remedio que perder injustamente. Su velocidad es mucho mayor que la nuestra, y su turbo durará más tiempo. En las Partidas Rápidas, al poder calibrar mejor la dificultad, las derrotas sí se vuelven justas.

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Podremos alternar entre la tercera persona y la primera persona. Ambas se sienten cómodas, pero como el juego incide en la espectacularidad de las piruetas, en golpear a los rivales y en otros elementos del entorno, esta última pierde el sentido.

Y ese es uno de los problemas que tiene la realidad virtual en Moto Racer 4.

Realidad Virtual

La realidad virtual es siempre increíble. No se puede tener constancia de qué es verdaderamente hasta que la pruebas por primera vez, y es una sensación tan surrealista y real al mismo tiempo que da igual cómo sea el título al que nos enfrentemos: promete ser impresionante.

Moto Racer 4 no se queda atrás, y respeta los principios de la realidad virtual y del sistema VR… siempre que nos quedemos quietos con la moto.

Desgraciadamente, Moto Racer 4 no se ha sabido llevar bien con el VR, proporcionándonos, no sólo una aciaga experiencia (provoca mareos serios), sino una copia exacta del modo en primera persona estándar del título. El título apunta a la espectacularidad, pero tanto la primera persona como la realidad virtual no encajan bien. En este último caso, no parece estar lo suficientemente trabajada.

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Una vez subidos a nuestro vehículo, no se siente que lo conduzcamos. Incluso, los brazos del personaje desaparecen de vez en cuando dependiendo del momento de la carrera en el que nos miremos. Eso, por no hablar de que hay media moto vacía si miramos hacia abajo, y de que el esqueleto del vehículo va a otro compás que no es el que nosotros marquemos con los controles y la cabeza. No hay sensación de estar manejando una moto, siquiera. En terrenos de tierra, hay un ligero temblor de cámara, y eso es todo el movimiento que tendremos y toda la sensación de participar en una carrera. Bien podría haber debajo de nosotros un chocobo, una bicicleta o una caja de cartón con ruedas. A Moto Racer 4 no parece interesarle que disfrutemos de estar a lomos de una moto de baja cilindrada.

La realidad virtual resulta decepcionante

No veremos más que una pantalla que nos rodea, a diferencia de otros títulos donde la realidad virtual nos hace fundirnos por completo en el nuevo entorno. Además, al ser un título pensado para resultar espectacular por la velocidad, las piruetas y demás, la realidad virtual resulta decepcionante, moviéndonos en escenarios bajos en detalles, con resoluciones que no encajan con el resto del título.

Podemos experimentarla tanto en los modos Time Attack y Campeonato (añadido en recientes actualizaciones), pero no es algo que ayudará a catapultar el título.

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Es una verdadera lástima, porque se podrían haber logrado grandes cosas con un título arcade y la realidad virtual al alcance. Se queda en tierra de nadie, por mala fortuna. Una tierra que no visitaríamos de nuevo.

Conclusión

Moto Racer 4 es un videojuego arcade de conducción, el final del viaje para una franquicia larga que muchos echaban de menos. Y, aunque ha procurado adaptarse a los tiempos actuales, sigue manteniendo esa esencia, ese divertimento que invita a jugar, incluso a todo aquel que no esté acostumbrado al motocross en los videojuegos.

Tal vez ese sea el camino marcado por esta cuarta entrega, y es que tanto la dificultad como la jugabilidad están focalizadas para alguien nuevo o alguien casual. Definitivamente, Moto Racer 4 no es una entrega que pueda ser el objetivo de los más hardcore o pro. Su dificultad injusta en ciertos momentos, sus mecánicas sencillas y sus modos de juego básicos pueden provocar sensación de vacío y de ‘repetición’ si eres un seguidor de los juegos de conducción. Si es tu primera vez, es un buen punto por el que empezar.

Desenfado, simple, pero efectivo, Moto Racer 4 no es ese gran título que se esperaba. Llega sin hacer demasiado ruido y con un precio reducido comparándolo con otros del género. Si tienes interés en un videojuego de motos, esta cuarta entrega es regular, uno más, sin pretensiones. Puedes pasar unas buenas horas con él, pero no dará más de lo que tiene. Eso sí: si sois usuarios de Playstation, no esperéis nada del VR en Moto Racer 4. Mejor, evitad ese modo.

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Moto Racer 4 está disponible para Playstation 4 (34,90€), XBOX One (34,90€) y PC (29,90€).

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