Polémica por su elevado precio de salida en 2006, codiciada por muchos desde su lanzamiento y con numerosas funciones además de cargar videojuegos que casi la convierten en un ordenador, a la PlayStation 3 nunca le han faltado argumentos para bajarse del trono que disfruta entre las grandes consolas.
Sus características técnicas otorgan unos gráficos y sonido de muy alta calidad. Entre sus novedades principales están la introducción de un nuevo soporte llamado Blu-Ray de mayor capacidad que un DVD y que estrenaba su capacidad de visualización en alta definición, nuevas conexiones como Bluetooth o con la PSP, el mando inalámbrico Sixaxis, la tienda en línea PlayStation Store, la comunidad virtual PlayStation Home o un navegador de Internet entre otras.
Otra característica es la posibilidad de aplicar continuas actualizaciones que introducen mejoras o corrigen errores técnicos. Asimismo, sus puertos USB permiten extraer partidas salvadas o descargas a un ordenador. Al igual que su predecesora, en 2009 se presentó una versión de peso y medidas rebajados, y que también recibió el apellido “Slim”.

Antiguamente cuando esto de jugar a los videojuegos se consideraba un hobby de niños pequeños y llegados a cierta edad si todavía lo practicabas socialmente se te consideraba una especie de despojo, persona inmadura o un ermitaño social. Eran eso, tonterías. En realidad el tiempo ha demostrado que nos gustaba jugar con otra gente (los productos multijugador locales con N64 ofrecían partidas épicas con los colegas).
La llegada de las líneas ADSL, el avance tecnológico y demás propiciaron el desarrollo de títulos enfocados al disfrute con personas de alrededor del globo. Nos gusta jugar y también socializar, creo que eso ha quedado muy claro después del éxito de propuestas como Battlefield o Call of Duty. Si tenemos una campaña de por medio, mi cifra ideal de jugadores es dos. Una mayor cantidad suele tirar al traste el equilibrado de los juegos y la dificultad se reduce.
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