
Torchlight II y Diablo III son como dos hermanastros destinados a enfrentarse el uno contra el otro. Ambos ofrecen una experiencia de juego similar, pero cargada de distintos matices. Al mismo tiempo, la comunidad de jugadores se ha polarizado en torno a estos dos títulos, estableciendo fuertes posiciones a favor y en contra de su candidato elegido.
Antes de saltar a la comparación de estos dos títulos, es recomendable que le deis un vistazo a los correspondientes análisis que hemos realizado en Ludoqia de Diablo III y Torchlight II. Bajo nuestro criterio, están igualados, pero con este artículo vamos a confrontar sus puntos fuertes y flacos para que podáis decidir qué título os parece mejor.

Gráficos y diseño
Ambos títulos tienen un apartado gráfico bastante similar. Sin embargo, los aficionados no han tratado de la misma manera la utilización de entornos gráficos más coloristas en estos dos juegos. Mucho se criticó en su momento la decisión de Blizzard por optar por una paleta de colores más claros y luminosos en detrimento de la clásica oscuridad de la saga. Torchlight II, al contrario, no ha tenido ningún problema en este sentido y ha adoptado dicho diseño artístico sin complejos.
Ahora bien, Diablo III continúa teniendo una atmósfera bastante tétrica que queda patente en todos los niveles del juego. Es más, la labor de diseño artístico realizada por Blizzard ha sido impecable a todos los niveles ofreciéndonos un título que a pesar de su aparente sencillez, resulta sobrecogedor.

De forma opuesta, Tochlight II nos muestra un entorno gráfico y un diseño artístico mucho más desenfadado. Todos sus elementos están llenos de color y el mundo que nos presenta tiene una gran vitalidad. Este gran colorido se adapta de gran manera a los escenarios, llegando a resultar tétrico cuando es necesario, pero aún así, es infinitamente más colorido y desenvuelto que Diablo III.
Por lo que podemos observar, ambos son muy similares en el planteamiento elegido en esta materia. Es curioso cómo se ha criticado a Diablo III por ser excesivamente colorido, cuando su competidor directo lo es aún más. Evidentemente, es una reacción de los fans y detractores, pero no deja de ser sorprendente como este aspecto le pasa factura a Diablo III. Si hubiese que dar una conclusión final a este apartado, ambos estarían prácticamente igualados, siendo una mera cuestión de gusto la elección de uno u otro.

Aspectos técnicos
Inexplicablemente, Blizzard tomó una serie de decisiones bastante cuestionables sobre Diablo III, pero prácticamente todas ellas pueden resumirse en una sola: la necesidad de conexión permanente a internet. Esto supuso una cantidad ingente de problemas de acceso a Diablo III en sus primeras semanas y todos los problemas derivados de la misma, robos de cuentas, imposibilidad de acceso al juego o la experimentación de lag en nuestras partidas. Para un juego que se presupone para un jugador, en gran medida, esta decisión supuso un duro golpe para Diablo III y su imagen.
Ahora, esos problemas están prácticamente solucionados, pero sigue resultando un impedimento el no poder jugar sin estar conectado a internet. Además, la eliminación del juego en LAN también ha contribuido a caldear los ánimos de los aficionados. Todo esto según Blizzard para intentar garantizar una experiencia de juego más segura para el jugador, pero también para tener controladas todas las copias de Diablo III al 100%.

Runic Games ha optado por una política, en principio, totalmente opuesta con Torchlight II. Para empezar, la conexión a internet no es obligatoria, únicamente es necesaria para poder jugar online con otros jugadores. Además, el juego en LAN está permitido y puede configurarse a través del propio juego como una opción más. Una decisión mucho más sensata, y sobre todo, menos lesiva para el jugador.
En este apartado, Torchlight II gana de calle al permitir al usuario una mayor libertad de decisión a la hora de jugar. La posición de Blizzard en este sentido es prácticamente indefendible y debería de haber posibilitado alguna forma de juego sin conexión. Por otro lado, ambos títulos tienen unos requisitos técnicos relativamente discretos, por lo que estos no serían muy decisivos a la hora de optar por una opción u otra. En cualquier caso, Torchlight II gana este asalto.

Trama
Más allá de obtener recompensas y acabar con miles de demonios, la trama argumental es uno de los principales motores que impulsa al jugador a continuar su aventura en Diablo III. Blizzard ha creado todo un mundo alrededor de esta franquicia, la cual culmina en esta tercera entrega de la saga. Podemos considerar que con mayor o menor acierto, pero es innegable el trabajo realizado en este sentido y lo presente que está a lo largo de todo el juego.
Torchlight II falla en este aspecto estrepitosamente. El juego presenta un pequeño nudo argumental que se va desarrollando a lo largo del juego hasta culminar en el final del mismo. Sin embargo, la trama de Torchlight II no logra atraparnos en ningún momento y se presenta como algo accesorio con lo que intentar justificar nuestras acciones a lo largo del juego. Evidentemente, este elemento se ha trabajado mucho más que en su primera entrega, pero aún así sigue siendo insuficiente.
Aquellos que quieran sentir una experiencia de juego más sobrecogedora, verán en Diablo III una opción con mucha más fuerza que la de su competidor. Puede que no sea un elemento clave, pero jugar se hace mucho más llevadero con una buena historia detrás, y en este sentido, Diablo III no tiene rival.

Jugabilidad
Ambos títulos tienen una jugabilidad bastante similar y ninguno de ellos ha querido ser excesivamente innovador, sino todo lo contrario. Diablo III ha intentado añadir nuevos elementos a las mecánicas del género e intentar eliminar lo superfluo. Torchlight II representa una ortodoxia total en la que no se ha intentado añadir cambios en lo más mínimo.
Torchlight II nos ofrece el sistema de árboles de talentos con el que especializar nuestro personaje con las habilidades que más nos gusten. Además, podemos asignar libremente los atributos que ganamos al subir de nivel, aunque la mayoría de ellos los colocaremos los mismos. Como podéis observar, un sistema tremendamente clásico que aunque da mayor sensación de libertad a la hora de crear nuestros personajes, al final, no nos proporciona tanta como podíamos creer.
Por otro lado, en Diablo III se ha automatizado el sistema de asignación de atributos de forma que es la máquina quién se encarga de realizar dicha tarea. La verdad, no es algo que uno llegue a echar en falta en ningún momento, y además, todos los atributos tienen su utilidad. En cuanto a las habilidades, estas se desbloquean según subimos de nivel al igual que las runas que nos permiten modificar sus funciones. Quizá es un sistema más cerrado, pero potencialmente puede ofrecer más variedad.

Además, Diablo III es mucho más abierto a la hora de permitirnos distintas construcciones de personaje, ya que podemos reiniciar nuestra construcción de habilidades en cualquier momento. Esto no ocurre en Torchlight II, donde tendremos que tener mucho más cuidado con nuestras decisiones, ya que únicamente podremos cambiar los últimos tres puntos de habilidad que hayamos asignado.
Como podéis observar, es un apartado con luces y sombras para cada uno de estos títulos. Probablemente la decisión de optar por uno u otro se tome por una mera cuestión de gustos en cuanto a la jugabilidad de cada uno. En mi opinión, Diablo III tendría algo más de ventaja, ya que a pesar de ser algo más cerrado, permite una mayor libertad al jugador a la hora de crear diferentes construcciones de personajes.
Proyección de futuro
Siempre que adquirimos un título, estamos realizando una inversión que como jugadores, queremos rentabilizar al máximo. Además, cuando tenemos que elegir entre varias opciones, la toma de decisiones se vuelve aún más trascendental. En el caso de Torchlight II y Diablo III, la diferencia de precio es bastante destacable, costando 18,99 y 59,95 euros respectivamente.
Dispuestos a realizar una inversión, hemos de tener en cuenta qué contenidos adicionales nos proporcionarán las compañías para estos juegos. A pesar de las horas potenciales de juego de ambos títulos, siempre es atractivo saber que recibiremos más contenidos que renovarán o expandirán nuestra experiencia de juego.
En el caso de Torchlight II, contamos con la posibilidad de desarrollar e incorporar a nuestro juego mods, algo que en principio es como una fuente ilimitada de contenidos. En cuanto esta facultad esté disponible desarrollará un enorme potencial, pero si nos basamos en la experiencia, veremos que no es tanto. Esto se debe a que la mayor parte de los contenidos desarrollados son objetos y clases, que aunque son interesantes, no incrementan la experiencia de juego demasiado. Esto es lo que ocurrió en gran medida con el primer Torchlight, situación que no tiene por qué repetirse, pero es difícil que no lo haga.

Por otro lado, Runic Games ha declarado que piensa añadir nuevos contenidos a Torchlight II, aunque no ha detallado la naturaleza de los mismos ni la frecuencia de estos. En cualquier caso, es bueno saber que próximamente Torchlight II pueda ser ampliado.
En cuanto a Diablo III, únicamente depende de la voluntad de Blizzard a la hora de recibir nuevos contenidos que lo desarrollen, ya que no pueden utilizarse mods para este título. Por el momento, Blizzard se ha comportado bien en este sentido, aportando poco a poco más opciones a Diablo III. La última incorporación fueron los niveles de leyenda, aunque ya están previstos más contenidos para los próximos meses.
En este sentido, Blizzard es una garantía de que Diablo III seguirá expandiéndose a lo largo del tiempo, sin contar las posibles expansiones de pago que puedan ser lanzadas en un futuro. Algo muy a tener en cuenta si se va a invertir un gran número de horas en un título de estas características.

Conclusión
Como habéis podido ver, ambos títulos están prácticamente igualados, aunque ambos tienen sus luces y sus sombras. La decisión de optar por uno u otro al final se debe más por una cuestión de gustos o por que alguno de sus puntos fuertes nos atrae más, pero sobre todo, dejando de lado los prejuicios u odios que se puedan tener. Bajo mi punto de vista, ambos son igual de buenos y tanto Torchlight II como Diablo III tienen mucha diversión que ofrecer, por lo que sería injusto decidirme por uno u otro.
Ahora, la decisión es vuestra, ¿Qué juego consideráis mejor, Torchlight II o DiabloIII?

me quedo con torchlight 2 pesa mucho menos y es mas divertido
Torchlight 2…
En especial no concuerdo contigo en los apartados de personalizacion e historia; tanto TL2 como D3 tienen historias mas abajo de lo estandar, pero sin ofender al publico latino/europeo, parece que las tramas religiosas o con sobretonos obscuros tienden a ser “automaticamente” pasadas por el sensor crítico como “muy buenas”.
An cuanto a la personalización, en D3 lo unico que hace diferente a tu personaje de otros es el “looting” (o los equipos que te colocas), los cuales seobtienen en su gran mayoría en subastas… con dinero real. En TL2 en linea ves de todo; desde magos que blanden espadas hasta ingenieros con grandes habilidades arcanas. No hay dos personajes iguales.