
Parece que la fórmula utilizada por BioWare en Dragon Age II será rechazada o revisada por la empresa. Ni BioWare ni EA deben de estar muy contentos con los números obtenidos por la secuela de Dragon Age Origins, y parece que ambas están buscando un nuevo modelo para la tercera entrega de la saga. Al parecer, la compañía canadiense habría puesto sus ojos en la fórmula utilizada por el exitoso Skyrim, que ha batido todos los records y previsiones que se tenían para él.
Ya se sabe que el dinero llama al dinero, y según ha declarado Ray Muzyka, Director ejecutivo de BioWare a una web extranjera, el próximo Dragon Age tendrá lo mejor de las anteriores entregas unido a un mundo abierto. ¡Sopresa! Además, también ha asegurado que están siguiendo muy activamente los progresos de Skyrim. Como podéis observar, el tono de “gallitos” empleado durante toda la promoción de Dragon Age II y esas frases lapidarias en las que se aseguraba que ese era el juego que querían los seguidores quedan ahora en papel mojado.

Por lo menos, aunque sea en busca del dinero fácil y venderse un poco a la moda, me gusta mucho más este escenario que una hipotética repetición de las mecánicas de la segunda entrega. Ciertamente, no sería la primera vez que se hiciese una especie de hibrido entre los rpg de corte más tradicional y el mundo abierto. Quienes recuerden Baldurs Gate verán que el sistema era algo similar, ya que aunque no podíamos recorrer el mundo libremente, había una enorme cantidad de territorios y una gran variedad de misiones y tareas. Este modelo, en mi opinión, sería increíblemente bueno y potenciaría la saga, siempre y cuando se mantuviesen las señas de identidad de Origins.
Creo que de la segunda parte no puede salvarse nada. Ojo, no era mal juego, pero los colores se le sacan cuando es comparada con su primera parte. Pero no sólo eso, sino que además, se ha quedado fuera de todas las quinielas y premios, lo que se veía venir, pero seguro que no ha sido plato de buen gusto para BioWare. Espero que el rapapolvo sirva para algo y aprendan dos cosas: respetar las señas de identidad de las sagas y no correr a la hora de hacer un juego. Por el momento, parece que ambas han sido interiorizadas, ahora únicamente queda ver los resultados.
Como digo, todo esto es algo prometedor, si Dragon Age no se transforma directamente en Mass Effect o en The Elder Scrolls, y se olvidan de transformar el juego en acción pura y dura y otras tonterías que consumen mucho dinero y recursos como poner voz al protagonista. Un rpg de verdad no necesita de estos artificios, como ya ha demostrado Skyrim. Y si se quiere seguir el modelo de la acción, por favor, que miren la obra de CD Projekt, y tal vez puedan aprender cómo han de hacerse las cosas bien en ese sentido.
Para finalizar, aunque mi confianza en BioWare ha menguado enteros, la llama de la esperanza aún brilla. Los clásicos están para algo, tienen ese estatus por algún motivo y siempre deberían tenerse en cuenta. Por otro lado, hay que ir más allá de los seguidores “ombliguistas” que a todo nos dicen que sí, no hay error más grande que la autocomplacencia, ni mayores ciegos. Quizá de haber escuchado a todos esos agoreros que decían que la dirección de Dragon Age II no era la correcta, el GOTY de este año hubiese sido otro. BioWare, confió en ti, no me decepciones otra vez.
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