6 abril 2017 Acción, Especial, PC, Xbox One

zombis

Con el paso de los años algunas sagas de videojuegos corren el riesgo de transformarse en muertos vivientes. La falta de ideas y el miedo a la innovación suele ser uno de los síntomas que ponen de manifiesto que una franquicia se está convirtiendo en un “zombi”. A pesar de que Dead Rising no es una saga demasiado explotada, su fórmula sí se ha visto bastante utilizada lo que ha terminado por restarle la frescura original.

Dead Rising 4 hace esfuerzos por intentar recuperar la esencia de la saga aunque el resultado final no haya sido tan prometedor como se esperaba. El retorno de Frank West ha sido sin duda uno de los golpes de efecto con los que Capcom ha intentado recuperar esa chispa, y aunque ha funcionado en parte, lo cierto es que no es suficiente con rescatar a un personaje carismático para tirar del carro. Entonces, ¿qué necesita Dead Rising para volver a triunfar?

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El multijugador recupera la esencia original de la saga

Hemos de partir de la base de que Dead Rising 4 no es un mal juego ni la afición ha reaccionado mal ante él, ya que conseguir un millón de jugadores no es una cifra mala ni mucho menos. Eso no significa que no se haya caído en una cierta autocomplacencia y que Capcom no haya querido innovar un poco más. Si destacamos que los “exotrajes” son el principal añadido para el modo de un jugador, nos podemos hacer una idea de que quizá sea el momento de intentar ir un poco más allá con esta saga.

El multijugador es uno de los elementos que mejor le han sentado a este título. No tanto porque sea un dechado de originalidad, sino porque recupera la esencia de la tensión de tener el tiempo en nuestra contra. Es cierto que a nadie le gusta tener que hacer las cosas con prisas, pero esta peculiar carrera sin duda añadía un componente único y emocionante al juego. Una sensación que sin duda casa bien con la idea de un estallido zombi.

Otro elemento interesante que ya se ha esbozado en esta entrega es de agilizar el proceso de fabricación de objetos. Dead Rising son sus objetos estrafalarios y alocados para acabar con los zombis y tener libertad para hacer estas creaciones es clave para que la diversión se mantenga. Quizá lo complicado está en definir los límites para que el juego no se trivialice mucho, aunque la verdad es que Dead Rising 4 es muy fácil, incluso sin recurrir a estas armas.

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Dead Rising debería ofrecer un mundo abierto más ambicioso

Por otro lado, el componente “sandbox” debe ser revisado para que resulte atractivo a los jugadores. Hasta la fecha, el principal motivo para perderse por el mundo abierto de Dead Rising 4 es el de encontrar nuevos planos con los que fabricar armas o vehículos. El resto de elementos no ofrecen nada que motive al jugador ya que únicamente se limitan a elementos coleccionables con poco interés. Crear un mundo de estas características lleva mucho trabajo y limitarse a incluir lo típico es un desperdicio.

En este sentido, las próximas entregas de Dead Rising podrían intentar ser un poco más ambiciosas y alentar a los jugadores a que deseen explorar a fondo el correspondiente escenario. Desconozco cuál es la fórmula exacta, pero sin duda Capcom tiene que encontrarla para poder así ofrecer una experiencia de juego más genuina y gratificante para sus aficionados.

En general, Dead Rising debe mirar a sus orígenes y al mismo tiempo hacia el futuro. Esta cuarta entrega es el ejemplo de que sin ser un mal juego, la franquicia se aproxima a un enorme abismo si no se reacciona a tiempo y se pone remedio a las múltiples aristas que todavía presenta. Quizá con los DLC de Dead Rising 4 veamos si se abordan ideas interesantes que inviten a la esperanza y al resurgir de esta saga.

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