16 noviembre 2016 Conducción, Especial, PC, sandbox, Xbox One

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La fórmula de los mundos abiertos es algo canalla con el jugador. Se ofrece un mundo de libertad con miles de opciones en el papel, pero al jugar estas elecciones no siempre están bien ligadas y se pierde comodidad de juego.


Esa pérdida de bienestar representa la ausencia de linealidad en la jugabilidad. Podría decirse que en ciertos productos que basan su esquema jugable en un mundo vasto este aparece vacío de conexiones que no de contenido. Nos ceñimos a desplazarnos hasta la zona en la que se encuentra el objetivo y nada nos desaloja de ese cometido. Se va de un punto a otro, pero no navegamos en ese mundo sin una dirección concreta durante demasiado tiempo.

Esa teoría puede aplicarse en aventuras o juegos como Grand Theft Auto, aunque en la saga de Rockstar siempre han ido por delante en el diseño de mundos abiertos y con cada nueva creación parece que vuelven a darle una nueva vuelta al concepto. En juegos de conducción la ejecución es muy diferente.

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En Forza Horizon 3 han conseguido superar esa imposición en el género llenando el mapa de objetivos de diferente naturaleza al ligarlos con fluidez. Esa claridad jugable es perfectamente reconocible por un aspecto: el viaje rápido pasa de ser una herramienta a una opción secundaria. Se disfruta más recorriendo esta bellísima Australia de punto a punto que haciendo uso del viaje rápido, porque el diseño del juego permite que podamos realizar diferentes actividades en el transcurso de ese viaje que no nos van a distanciar en exceso del itinerario a seguir y todo con fluidez, sin cortes aparentes.

Esta suavidad de juego se hace efectiva al diseminar las actividades en el entorno con inteligencia. Se distribuyen pruebas rápidas, carreras, campeonatos que podemos completar a nuestro ritmo y otros pasatiempos que equilibran perfectamente el producto dotándole de un ritmo que no cansa aunque la naturaleza de las pruebas sea finita. Un tempo de orquesta sinfónica milimétricamente coordinado con otros elementos.

Uno de estos elementos podría ser la continua renovación de vehículos que nos obliga a superar las pruebas a bordo de un coche diferente cada poco tiempo. Un vehículo a estrenar significa que la forma de afrontar las pruebas puede ser un poco diferente. Otro punto de flexión en la fórmula es el diseño de esta Australia, otro la vida que se respira con tantos vehículos compitiendo susceptibles de poder ser retados o el propio tráfico.

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Todo se ha creado con un sentimiento de harmonía primigenio que hace de este Forza Horizon 3 un título divertido de jugar y en el que el paso de las horas prácticamente no erosiona su fórmula jugable. Y todo gracias a esa fluidez jugable de la que hace gala y por ello, Forza Horizon 3 es el mejor Horizon de la saga.

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