12 noviembre 2016 Análisis, Casual, Nintendo 3DS

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La saga Mario Party fue una de las encargadas de hacer pasar muy buenos ratos a muchos jugadores. Las primeras entregas eran un soplo de aire fresco para aquellos que querían encontrar en un videjouego diversión sin muchas complicaciones con varios amigos o familiares. Su formato similar al de los juegos de mesa se prestaba a la perfección para ello y fueron muchos los que quedaron cautivados por la “magia” que desprenden las creaciones de Nintendo.

Quizá Mario Party sea una de esas sagas que llegan a morir de éxito, y no es para menos, ya que desde su lanzamiento en 1999 la saga tuvo 7 entregas anuales. Desde Nintendo 64 a Gamecube, todos los años hasta 2005 se produjo un lanzamiento de Mario Party. Dicha realidad ponía de manifiesto dos cosas: su éxito y un acelerado descenso en la calidad de las entregas. Sí, los primeros Mario Pary consiguieron su objetivo a la perfección, pero con cada lanzamiento sucesivo la frescura y la innovación descendían.

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Esta situación desembocó en un recibimiento negativo de esas últimas entregas y a “poner en barbecho” la saga hasta reencontrarse con su público y ofrecer algo más. Mario Party: Star Rush es el último capítulo de esta veterana saga y uno de los pocos que se pueden jugar en una consola portátil de Nintendo. Sin embargo, y aunque las mejoras sobre su predecesor están ahí, Star Rush sigue experimentando el mismo problema de las entregas mediocres de la saga: no resulta fresco y a la larga aburre.

Llegados a este punto Nintendo quizá debería replantearse el enfoque de la saga Mario Party. El potencial está ahí y la compañía nipona ha demostrado muchas veces que cuando quiere es capaz de hacer que sus seguidores se quiten el sombrero ante sus creaciones. Quizá sea el momento de revisar las bases fundacionales de la saga y modificar algunos elementos. Mario Party: Star Rush ha dado los primeros pasos para ello, como los turnos simultáneos, algo que agiliza enormemente el juego y lo hace más dinámico.

Sin embargo, en ocasiones da la sensación que los minijuegos no están demasiado inspirados y esto en un título que se fundamenta en ellos es imperdonable. Estos deberían ser adictivos y frenéticos para que los jugadores estuviesen deseando que llegue esta fase y no recibirla con resignación. Del mismo modo, reducir el impacto de la aleatoriedad debería ser otra máxima, ya que aunque Mario Party tenga vocación de parchís, a nadie le gusta perder por la mala suerte en los dados o por otras cuestiones en las que los usuarios no tienen el control.

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Otra de las cuestiones que deben ser atendidas para dar frescura a la saga y revitalizarla es que cada modalidad de juego sea importante. Mario Party: Star Rush presenta una selección variada, pero muchos de los cuales no tienen ningún atractivo para el jugador. Cada uno de estos modos menores debería aportar o explotar alguna faceta en concreto, pero la diversión no es algo que se pueda dejar de lado. Puede que menos opciones pero más pulidas sean más efectivas que la cantidad.

Pese a todo, la voluntad de cambio de Nintendo con Mario Party se aprecia. Star Rush a pesar de no ser uno de los títulos más emocionantes de la saga, si va encaminado a mejorar algunas de las aristas de la misma. Los turnos dinámicos, la reducción del impacto del azar o la facilidad para jugar con otras personas son una prueba de ello. Sin embargo, todavía le queda un largo camino por recorrer si se quiere recuperar la frescura de esos primeros títulos de la saga Mario Party.

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