
Muchos de nosotros no entenderíamos los videojuegos sin Sega dentro de ellos. Junto con Nintendo son las dos compañías que cualquiera que lleve desde los inicios en esto de los videojuegos recordaría enseguida.
La trayectoria de Sega dentro del terreno del hardware tuvo muchos altibajos y siempre estuvo en una guerra abierta con Nintendo, a la que pocas veces le ganó la partida.
Se puede decir que su mayor éxito en ventas lo consiguió con Mega Drive, consola de 16 bits que lanzó al mercado en 1988. Pero tuvo que ser fuera de sus fronteras donde alcanzara mayores ventas, sobre todo Europa. Pero volvió a encontrarse con Nintendo y su Super Nintendo, ambas de 16 bits y las ventas globales de los tres mercados más importantes fueron superiores para la compañía de Kyoto.

Para competir con la GameBoy sacó al mercado GameGear, una consola portátil bastante superior en todo a la competencia (no en vano era en color), pero la escasa duración de la batería acabó por lastrar las expectativas de tan espectacular invento.
Pero lo que muchos no recordarán fue el intento, sin éxito, de expandir la potencia de su consola de 16 bits con dos periféricos, el MegaCd y Sega 32X, que añadían por primera vez el soporte óptico a los videojuegos y una potencia superior.
Pero la innovación por la que Sega apostaba con ambos periféricos no fue bien recibida en ningún mercado y fue un fracaso en ventas. Así que sus ingenieros siguieron trabajando para sacar el sistema definitivo y en estas apareció Saturn, en 1994, donde por primera vez sí consiguió unas ventas bastante buenas en Japón, pero la recepción en el resto del mundo no fue igual de buena y pronto se vio superada por otro ciclón aunque esta vez no sería Nintendo sino Sony, un nuevo contrincante.
Sony Playstation arrasó en todo el mundo y echó de la carrera a Sega con su Saturn.

Pero en las oficinas de Sega en japón nunca daban la batalla por perdida y aunque su situación económica interna estaba cada vez peor volvieron a intentarlo otra vez con Dreamcast, la primera consola de 128 bits. Pero otra vez volvió a toparse con Sony y su PS2 y su pobre situación económica lastraba sus expectativas, por lo que la vida de esta gran consola estaba condenada casi desde el principio.
Cuando Sega abandona el desarrollo y soporte de Dreamcast decide también hacerlo del desarrollo de hardware. Su situación era bastante lamentable y se habló incluso de compra de la compañía por parte de terceros.
Finalmente decidieron hacerse third party y sacar juegos para todas las consolas existentes, además de para recreativas (cosa que hacían desde mucho tiempo antes). Es a partir de este momento cuando se produce el hito de ver a Sonic en una consola de Nintendo, lo que muchos de nosotros considerábamos impensable en la década de los 90.

Desde este momento la trayectoria de Sega como desarrolladora ha sido imparable con bastantes éxitos, teniendo a Sonic como su mayor estandarte, aunque no siempre con la calidad que el erizo azul se merece.
Juegos como Sonic, Nights into dreams, Virtua Cop, Virtua Tennis, Shenmue y tantos otros demuestran que no siempre la innovación obtiene los resultados merecidos. De todas formas la restructuración que sufrió Sega dio sus frutos y se ha convirtido en una de las desarrolladoras thirds más importantes del mundo. Y es que un mundo de los videojuegos sin Sega nunca sería lo mismo.
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