
A la hora de hablar de una película siempre hemos de tener en cuenta que lo que para unos es una obra maestra para otros puede ser una bazofia.
En el caso de una adaptación de un videojuego a la gran pantalla tenemos el handicap de que una legión de fans van a mirar con lupa todos y cada uno de los detalles de ésta para luego dar un veredicto que la mayoría de las ocasiones suele ser negativo.
En el caso de Silent Hill creo que se consiguió acabar con el san Benito de que toda adaptación de un videojuego esta condenada al fracaso.
Para mí la adaptación está bastante conseguida y logra, contándonos el origen del pueblo y su maldición, enganchar al espectador y lo que es más importante, puede gustar a cualquiera, sin haber jugado antes al juego.
Este es quizá una de las partes por la que la película gustó en taquilla, con casi 100 millones de recaudación.
El guión era muy bueno al igual que el elenco elegido para la ocasión, pudiendo ver a personajes que recordaremos de la saga como la policía Cybill Sheperd o Allyssa Gillespies.
En vez de coger el universo e inventarse al protagonista principal, como se hizo con Alice en Resident Evil, esta vez se usa el rico argumento del juego para conseguir un producto bastante bueno y que, como buen Silent Hill, tiene un final a la altura de las circunstancias.
Si aun no has visto la película te invito a que le des una oportunidad. Nunca habrás visto Silent Hill tan bien. Y te informo que Silent Hill: Revelación será el nuevo título de la próxima adaptación de la Colina Silenciosa al mundo del cine, con Heather de la tercera parte como protagonista. Esperamos con ansias.
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