4 marzo 2017 PC, PS4, RPG

talesofberseria

La censura es uno de esos actos del ser humano cuya ejecución es complicada de entender. Se trata de una práctica bastante extendida a lo largo de la historia y que por desgracia continúa existiendo a día de hoy en sociedades como la nuestra, que consideramos avanzadas. La decisión de censurar siempre es cuestionable, ya que tras ella se esconde el fantasma de la duda sobre los motivos reales que llevan a ejecutarla. Antes de continuar, es conveniente señalar que esta entrada contiene “spoilers” sobre Tales of Berseria, por lo que si no lo habéis jugado, no sigáis leyendo.

Los videojuegos son quizá uno de los ejemplos en los que a día de hoy solemos encontrar más ejemplos de esta práctica. No son pocos los casos de títulos orientales que llegan hasta occidente con sus contenidos modificados para no herir sensibilidades o directamente para poder comercializarse con un ESBR o un PEGI más bajo y benévolo con su producto. En este sentido nos encontramos ante una de las formas más perversas de esta práctica, ya que son las propias empresas las que deciden “mutilar” a sus creaciones”.

talesofberseri1

Los motivos más frecuentes para censurar suelen ser el sexo y la violencia

Normalmente a ningún creativo o persona cuyo trabajo sea susceptible de ser censurado está conforme con ello. Es un atentado contra la libertad de expresión y en última instancia es una forma de represión que se tolera con una actitud bastante indolente por parte de los propios interesados y del público en general. El principal motivo por el que se suele censurar un videojuego suele ser porque incluye algún tipo de contenido de índole sexual o erótica, aunque no siempre es la única razón.

Por ejemplo, en el caso de Tales of Berseria los motivos para censurar este título fueron otros, íntimamente relacionados con otro tema tabú de nuestra sociedad: la violencia sobre los menores. Durante los compasees iniciales en la historia de este juego, el hermano de la protagonista es asesinado a sangre fría por su tutor. En la versión japonesa la escena es bastante explicita, pero para la versión occidental se optó por rediseñar toda esa escena, suavizándola al eliminar el momento en el que el menor es atravesado por la espada.

En ambas versiones el resultado es el mismo, pero la carga dramática evidentemente no lo es. Los motivos esgrimidos para dicha transformación son diversos, pero la búsqueda por complacer a los organismos reguladores del sector del videojuego es clara. Violencia indirecta sobre un menor conlleva una calificación más baja en los códigos ESBR y PEGI lo que se traduce en una mayor cuantía de ventas. Un argumentario que desconocemos si efectivamente se sustenta, pero que sin duda se pone en práctica con bastante frecuencia.

berseria

Hay que señalar que la censura de Tales of Berseria puede molestar más o menos, pero sí es cierto que la experiencia jugable permanece inalterada obviando una mayor carga emocional. Sin embargo, no siempre es así. Uno de los mayores ejemplos de censura, y más chapuceros, fue el de Fallout 2 en Europa y la eliminación de los niños del juego. En este caso los infantes se volvieron invisibles, pero sus misiones y determinadas interacciones permanecieron, dando lugar a situaciones absurdas, pero sobre todo, poniendo de manifiesto que el juego había sido recortado. Este no es el único ejemplo, pero sí el más representativo.

A día de hoy la censura sigue existiendo aunque parece algo más limitada en apariencia. Lo cierto es que al final se ejerce la más malévola de todas ellas, la autocensura, y son los propios estudios los que evitan tratar ciertos temas coartando en última instancia la libertad creativa. Este es un ejemplo más de la inmadurez de esta industria y de la necesidad de que consumidores mantengan una actitud crítica ante estas prácticas.

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *