10 marzo 2017 PS4, RPG, Xbox One

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A pesar de que Torment: Tides of Numenera y Planescape: Torment son juegos completamente distintos, es evidente y algo reconocido que ambos juegos cuentan con elementos en común. No en vano, uno de los principales reclamos que se utilizaron para financiar el juego de inXile Entertainment fue el de ser un sucesor espiritual de la obra maestra de Black Isle.

Hasta la fecha, Planescape: Torment había sido un RPG único y añorado por los aficionados al género, pero que debido a su compleja trama y a la importancia de los diálogos frente al combate hacía muy difícil el lanzamiento de un juego que siguiese esas mismas bases. Y aquí entró en juego la magia del micromecenazgo y la financiación colectiva. Un proyecto que consiguió reunir la nada humilde cantidad de más de 4 millones de dólares, demostrando una vez mas que las intereses de los jugadores siguen caminos distintos a los de las distribuidoras.

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Uno de los vínculos entre ambos títulos es su planteamiento filosófico

Como mencionábamos, Torment: Tides of Numenera no es una secuela de Planescape: Torment, aunque parte del equipo ha trabajado en ambos juegos y resulta evidente que hay nexos comunes entre ambos. Quizá el más conocido sea ese que lo define con la manida coletilla de “sucesor espiritual” que en muchas ocasiones no deja de ser un mero reclamo comercial. En el juego que nos ocupa, sigue siendo un reclamo, pero sí es cierto que hay conexiones entre ambos que evidencian el legado de uno sobre el otro.

Quizá uno de los vínculos entre ambos es la necesidad de plantear al jugador cuestiones de índole filosófica. Estamos acostumbrados a que los videojuegos nos planteen decisiones morales de pacotilla en el peor de los casos, y en otras muchas directamente intrascendentes, pero tanto Torment: Tides of Numenera como Planescape intentan ir un poco más allá en hacer reflexionar al jugador.

Ya sea sobre la vida o la muerte u otras cuestiones, lo cierto es que ambos títulos intentan romper los esquemas típicos del videojuego para que los jugadores se planteen cuestiones sobre el mundo que les rodea. Y esta es una premisa que cada vez adoptan más RPG, alejándose de los tópicos más típicos de la fantasía medieval, en una muestra de que al menos parte de este género está madurando.

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En este sentido, tanto Tides of Numenera como Planescape ofrecen una escala de grises en la que nada es bueno ni nada es malo, todo depende del cristal con el que miremos la situación. Evidentemente en la escala de grises siempre hay opciones que se antojan más aceptables de nuestra moralidad, pero como ya hemos señalado, huyen del maniqueísmo y nada es evidente. De hecho, Torment: Tides of Numenera nos invita a explorar y a jugar con estas posibilidades, convirtiendo el fracaso en una opción más.

Haciendo una reflexión sobre esto último, es interesante incluso para la vida diaria el contemplar la posibilidad de fracasar no como el fin, si no como un proceso más del aprendizaje y en última instancia, algo positivo. Algo a lo que sin duda no estamos muy acostumbrados en este mundo en el que parece que solo aquellos que triunfan parecen dignos.

Sus mundos aunque diferentes resultan completamente alienígenas y extraños

Pero volviendo a Torment: Tides of Numenera y a su antecesor espiritual, lo cierto es que en algunos aspectos se ha trabajado para que la experiencia de juego sea más completa y satisfactoria. En este sentido, el ejemplo más claro es el del combate. En Planescape: Torment los combates resultaban un tanto deslavazados y descontextualizados, precisamente por la fuerte carga narrativa del juego. Sin embargo, en Tides of Numenera se ha optado por que el combate sea otro de los ejes de este título, pese a que su peso específico en el resultado final pueda llegar a ser también anecdótico.

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Aprovechando la experiencia recogida con Wasteland 2, el equipo de Brian Fargo ha realizado un buen trabajo para implementar un sistema de combate interesante en Torment: Tides of Numenera. Puede que no sea el más dinámico, pero sí es cierto que aprovecha el potencial del juego y plantea desafíos tácticos a los jugadores que así lo deseen. Puede que combatir no sea siempre la mejor opción, pero aún así, si se desea puede se disfrutar de este título de forma satisfactoria.

De igual forma, ambos juegos comparten un universo similar aunque por cuestiones de licencias no pueden parecerse demasiado. Aún así, su naturaleza casi alienígena en la que cualquier cosa es posible hace que compartan una esencia que hace que resulten primos hermanos. En ese sentido, existen guiños y referencias a Planescape: Torment en Tides of Numenera, algo que resulta lógico si se piensa ya que parte del equipo de desarrollo es común. Encontrarlos es difícil, pero aquellos que disfrutaron del clásico de Black Isle serán capaces de descubrir dichas referencias.

En definitiva, estamos ante dos juegos distintos pero con un sabor común. Planescape: Torment fue un juego singular y único que con el lanzamiento del título de inxile ha perdido parte de su magia. ¿Quiere decir esto que pierde su valor? Ni mucho menos, ya que es un videojuego intemporal, pero lo que sí es cierto es que con Torment: Tides of Numenera ha surgido un digno sucesor con un futuro difuso por delante pero interesante y emocionante.

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