
La saga Yakuza (Ryu Ga Gotoku (como un dragón) comenzó en PS2 siendo el sucesor espiritual del mítico Shenmue.
Desde un primer momento se reveló como un gran juego que mezclaba con maestría los géneros de acción y beat em up con tintes de rol y una historia bastante interesante y con giros inesperados ambientada en la siempre apasionante Yakuza, la mafia japonesa.
El protagonista de todos y cada uno de los títulos aparecidos hasta la fecha es Kazuma Kiryu un chico que, desde su nacimiento, tiene una relación muy estrecha con la yakuza.
Esta relación hace que de con sus huesos en la cárcel de donde sale firmemente dispuesto a dejar la organización.
Por casualidades de la vida se encuentra con que tiene que hacerse cargo de Haruka, una pequeña que es hija de la chica que Kazuma amaba. El decide dejarlo todo por ella y funda un orfanato para hacerse cargo de chicos que estén en la misma situación que Haruka.
Pero los entresijos de la mafia siempre encuentran un atajo hasta Kiryu y éste siempre se ve en situación de ayudar a sus antiguos amigos. Ya sabéis los fuertes lazos de lealtad de la sociedad japonesa…
Pero además de la historia principal el juego ofrece infinidad de extras que hacer durante la aventura.
Como si de un turista se tratase podemos patearnos toda la ciudad y entrar en la mayoría de los locales a comprar, comer, vender, cantar, ligar… todo un sinfín de situaciones que nos hacen sentirnos como si realmente estuviéramos allí, pues la recreación de la ciudad (aunque sea ficticia) es muy fiel a la realidad. Todas y cada una de las tiendas que vemos existen en la realidad (sino todas la mayoría) y pasear por la ciudad es una auténtica delicia.

Las sidequest también están muy presentes y alargan bastante la vida de un juego que ya de por sí siempre ha tenido una duración bastante grande.
La recreación de la más baja realidad japonesa se hace patente también en la posibilidad de regentar un club de alterne japonés, posibilidad que ha creado siempre mucha polémica y que en algunas ocasiones ha sido retirada cuando ha cruzado la frontera nipona.
Como aspecto negativo hay que destacar que el juego, exceptuando la primera parte, siempre ha venido en inglés. En un título de estas características es un handicap, pues el lenguaje usado es bastante complicado y puede ser difícil incluso para una persona que domine el idioma.
Para el final dejo las increíbles cinemáticas que nos ofrecen siempre estos títulos. La recreaciones faciales son toda una obra maestra que ponen de manifiesto el mimo con el que el equipo de Sega, capitaneado por Nagoshi, trata al título.
Yakuza es un juego completo pero que, si se lo permites, te atrapa con sus locuras (muy japonesas), sus excentricidades y su excelente ambientación. Si nunca has estado en Japón con yakuza, al menos, puedes decir que lo has estado virtualmente. Es lo más parecido que vas a encontrar (siempre teniendo en cuenta que hay cosas que se llevan al extremo…).
Para las próximas ediciones esperamos que el juego de un paso adelante y mejore una mecánica y unos escenarios que ya necesitan de algo nuevo para seguir enganchando al personal ( y por favor que dejen ya Kamurocho, que desde el primer juego es la ciudad que siempre aparece…).
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