23 marzo 2017 Hardware, Industria, Nintendo Switch, Opinión, Rumores

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Muchas son las prerrogativas que ha levantado el lanzamiento de la nueva consola de Nintendo, Nintendo Switch, en relación a la fecha escogida. No en balde, la mayor parte de las empresas escogen sitiar sus lanzamientos en el período navideño comprendido entre octubre y diciembre, para aprovechar al amplio porcentaje de individuos que gastan durante estas fechas. Evidentemente, no son sólo las empresas de videojuegos las que lanzan sus productos antes de la época de Navidad, sino la gran mayor parte de las multinacionales que están presentes en el mercado convencional (electrodomésticos, teléfonos móviles, etc.). Una excepción a la norma serían empresas como Samsung, Apple o, el caso que comentaremos hoy, Nintendo junto a Switch.

Hay muchas especulaciones en otros sitios web acerca del lanzamiento de la híbrida Switch. Sin embargo, en este caso, sólo puntualizaremos dos motivos por los que Nintendo ha decidido evitar el futuro período navideño de 2017 para lanzar la consola durante este mes de marzo. Queda de más decir que, por nuestra parte, también especularemos, pero tomando como medida los datos de ventas de la propia Nintendo durante los últimos años.

A pesar de que algunos medios particulares (youtubers o periodistas) han señalado un retraso en la llegada de la nueva consola, no hay que dejar de lado el hecho de que el retraso se produce, principalmente, por las gestoras de envío. En términos generales, la Switch apenas ha presentado problemas de stock, ni siquiera en grandes superficies. ¿Por qué? ¿Cómo ha conseguido Nintendo aunar el control de su stock? Mediante la gestión de las cadenas de producción.

Las multinacionales como Nintendo, Sony, Apple o LG, fabrican sus productos mediante enormes cadenas de montaje, mayoritariamente situadas en Asia (incluso en compañías no-asiáticas). Estas cadenas de montaje se basan en la previsión de las compañías, y comienzan a trabajar entre dos y tres meses antes del lanzamiento del producto, para compensar el gasto monetario que se genera entre el inicio del período de fabricación en masa y el de venta del producto.

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Durante los meses previos al período navideño, muchas de las multinacionales más importantes del mundo trabajan arduamente con las cadenas de producción, quienes (y esto es importante) no trabajan únicamente con una sola compañía, sino que pueden obtener varios encargos de productos diferentes. Entre octubre y diciembre, se provoca un colapso en las cadenas de fabricación y distribución debido a la ingente masa de compañías que buscan sacar su nuevo producto en una fecha óptima para su consumo en ventas, por lo que, en algunos casos, es primordial evitar esa fecha si el objetivo es sacar el producto lo más puntual posible, en detrimento de la economía a la que se aspira.

Entre octubre y diciembre, colapsan las cadenas de producción

Entre enero y marzo, desciende sistemáticamente el trabajo de estas cadenas de montaje, que se ven libres de la presión de tener que trabajar con varias compañías diferentes. Al mismo tiempo que se aligera el peso del trabajo tras las navidades, Nintendo puede disminuir o aumentar indistintamente el número de consolas fabricadas en base a las reservas hechas durante los meses anteriores, teniendo en cuenta además las consolas vendidas por las compañías rivales.

Esto enlaza con el segundo punto que queremos compartir (y un tercero, de menor modo). Nintendo está cerca del término de su año fiscal, que se sitúa a lo largo del mes de marzo. Como podréis ver en el artículo enlazado aquí, Nintendo ha ido descendiendo en cuanto a sus ventas anuales a lo largo de los últimos años fiscales. Aunque ya se había supuesto una pérdida en la consola Wii U, es sorpresivo el hecho de que la 3DS también ha ido perdiendo ventas en cuanto a su año anterior, incluso con enormes lanzamientos como Sol y Luna.

La previsión de Nintendo para el próximo 2017 (el siguiente año fiscal de Nintendo terminará el último mes del último trimestre, en marzo de 2018) es de recuperar en ventas alrededor de 3.971 millones de euros, un 0,9% por debajo de los 4.005 millones de euros (8,2%) alcanzados al final del período de su anterior año fiscal (marzo de 2016). Esto situaría a Nintendo en una posición de derrota, pero las previsiones de recuperación para el fin del año fiscal de 2018 devolverían la motivación tanto a la propia Nintendo como a sus inversores, quienes habían visto como la compañía japonesa iba perdiendo año tras año.

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Ahora, ¿no hay manera de que Nintendo recupere algunos puntos de porcentaje en positivo para el próximo año fiscal? Evidentemente. Nintendo ha situado la previsión de ventas en un baremo lógico que permita a los inversores renovar su confianza. Si Nintendo hubiera sido demasiado optimista y no se hubiera alcanzado el propósito marcado, los inversores podrían poner malos ojos. Sin embargo, si las previsiones superan la poca ratio que ha expuesto, las filiales de Nintendo subirían como la espuma.

El lanzamiento de Switch, únicamente en España, vendió alrededor de 50.000 unidades en su primera semana. Gracias a The Legend of Zelda: Breath of the Wild, las ventas de la Switch han sido favorables de cara a enfrentar el próximo año fiscal, pero por debajo de lo que había pronosticado Nintendo (sólo en relación a la consola). Teniendo en cuenta dónde ha puesto ya la vara de medir, y con la salida de juegos importantes a lo largo de 2017, las ventas de Switch podrían subir muy por encima de los récords marcados por Playstation 2 o por Nintendo DS.

Switch podría superar las ventas totales de Playstation 2, Nintendo DS o Wii

Sin embargo, hay que tener en cuenta que Nintendo contempla una caída de ventas tanto de Wii U (en torno a las 700.000-900.000 unidades) como de 3DS (alrededor de 5.000.000 de unidades), por lo que es posible que la gran N no recupere en positivo la inversión que ha realizado.

En este sentido, nos mantenemos a la expectativa, pues habrá que ver cómo venden los próximos videojuegos de Nintendo y de qué manera actuará la propia empresa con 3DS y Wii U (aunque esta última lleva las de perder). Sin embargo, es un buen punto de partida. Si la consola hubiera salido en diciembre de este año, a pesar de ser un éxito en ventas, puede que fuera demasiado tarde para recuperarse de un año fiscal que les hubiera salido bastante verde. Tened en cuenta que hubieran tenido un 2017 lleno de pérdidas de Wii U y 3DS, apenas juegos de lanzamiento en ninguna de las dos, y sólo tres meses, desde diciembre hasta marzo, para recuperarse.

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Con el movimiento de sacarla en marzo, no sólo se ahorran los retrasos con respecto a sus usuarios, sino que dejan por delante un 2017 que apunta al positivismo. Las estimaciones indican que se venderán alrededor de 5 millones de Switch hacia el final del año. Veremos hacia dónde decide llevar sus caballos Nintendo.

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