24 marzo 2015

El fenómeno Demon’s Souls ha sobrepasado lo estrictamente jugable para trascender y convertirse en un fenómeno, en un estandarte en el que otras compañías se fijan para copiar su fórmula de éxito. Pero sinceramente, la esencia Souls es potestad de Hidetaka Miyazaki, el padre de la serie que vuelve a tomar el asiento de la dirección con Bloodborne. Posiblemente el juego más esperado de este 2015 y que saldrá a la venta el 25 de marzo en exclusiva para PS4.

Bloodborne ofrece un acercamiento diferente a los letales enfrentamientos de Demon’s Souls y Dark Souls con un sistema que potencia el ataque directo ante la ausencia de escudos o sistemas tradicionales de defensa. Para promover el enfrentamiento visceral existe un sistema que nos permitirá recuperar una leve porción de vida si somos capaces de atacar al contrario que nos ha infringido daño en los segundos posteriores a su ataque.

Las armas se han modificado para crear nuevos atributos y un sistema de transformación. Es decir, un arma puede desdoblarse en una espada curvada o en una guadaña. El cambio de una a otra forma es en vivo y nos puede servir para conectar golpes sin necesidad de descontinuar el ataque.

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Otra novedad son las armas de fuego con su escasísima munición. Podremos romper la defensa de un enemigo o paralizar sus arremetidas para permitirnos lanzar un ataque relámpago a través de una contra. La magia dice adiós para dar la bienvenida a las armas.

La marca de las almas se sustituye por el eco de la sangre. Al perder la vida contra un jefe, el eco aparecerá antes de la entrada a su dominio, pero si morimos contra otro enemigo, este adquirirá la sangre y tendremos que derrotarlo para recuperar la experiencia. Un punto de inflexión en la licencia que se suma a la mazmorra del cáliz, un entorno generado de forma procedural y que ofrecerá diversión infinita por no repetir un esquema concreto.

#Bloodborne esconde muchos más secretos. Secretos que tendréis que descubrir el 25 de marzo en PS4.

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