Nunca es bueno generalizar. Pero empezando por este punto he de decir que la industria del videojuego está alcanzando, en ocasiones, unos niveles que rondan el cachondeo hacia el comprador final.
No hace mucho comprarse un juego y que éste no tuviera el final del mismo en el cartucho o cd era algo impensable, igual de impensable que para poder disfrutar del modo a dos jugadores hubiera que pasar por caja.
También recuerdo cuando en los juegos de lucha los distintos trajes para customizar a nuestros personajes se conseguían al alcanzar distintos récords o alguna hazaña particular.
Para desbloquear nuevos niveles inaccesibles en un principio no debíamos pagar cantidad alguna, se conseguían con solo pasarse el juego (puede que en el nivel de dificultad más excesivo) o llegar a una determinada puntuación.
Pero, en la mayoría de los casos, esto ya es historia. Pocas son las compañías que ofrecen un producto redondo en el que el DLC, en vez de ser un complemento, parece más bien sacado a jirones del propio desarrollo del título para poder conseguir más beneficios.
Para las compañías es una manera bastante eficiente de conseguir alargar los beneficios de un producto que, como bien sabemos, ha visto aumentado exponencialmente el coste de su desarrollo con la generación HD. Hasta aquí todos estaremos de acuerdo.
El problema es que muchas veces se trata al usuario como si fuera idiota. No hace falta poner ningún caso pues a todos se nos viene a la mente el mismo: Capcom. Esta compañía es asidua a meter contenido en el disco que ya te han vendido, para luego venderte solamente la manera de desbloquearlo. Puede que sea una manera válida pero no es justa con el comprador.
El problema no es que haya DLC. El problema es que el DLC, en ocasiones, está siendo más importante que el propio juego en sí. Si sumáramos al precio de un juego en su salida todos los DLC que salen para el mismo, en muchos casos sobrepasaríamos los 100€ con bastante facilidad. Está claro que nadie nos obliga a pagar por ellos, pero hay casos que son sangrantes.
Por fortuna aun quedan compañías que, aun haciendo uso de los contenidos adicionales, lo hacen de una manera menos abusiva, como debería haber sido siempre. Un manera de alargar la vida a un juego, no de vendérnoslo en fascículos, que es lo que parece.
Una de las que no había sucumbido aun era Nintendo. Pero aunque lo hayan hecho tarde, ya están subiéndose al carro. Espero, por el bien de todos, que lo hagan siendo francos con los usuarios. A algunos se les ha olvidado…


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